Columna “Política al Día”

Por Atticuss Licona

Bien dice el dicho que “De buenas intenciones está lleno el camino al infierno”, y aquí en Veracruz vemos desfilar en el Pleno del Congreso Local muchas, muchísimas buenas intenciones que al final no llegan a nada.

Este jueves, por ejemplo, se propuso una iniciativa que, de lograrse, podría cambiar para bien el futuro de todos los veracruzanos e incluso tendría repercusión nacional o mundial.

La diputada María Esther López Callejas, integrante del Grupo Legislativo de Morena, presentó la Iniciativa con proyecto de Decreto para prohibir el uso de bolsas, popotes y recipientes de unicel.

De aprobarse la iniciativa, la Ley contemplaría sancionar a los establecimientos mercantiles que, para prestar sus servicios en territorio veracruzano, utilicen bolsas o popotes de plástico no reutilizables, así como recipientes de unicel.

Para la protección ambiental del Estado de Veracruz, se prohibiría la venta, dádiva y uso de bolsas en supermercados, tiendas de autoservicio, tiendas de conveniencia, mercados y demás similares elaboradas con polietileno, polipropileno, polímero de plástico y cualquier otro de sus derivados.

Del mismo modo, prohibiría el uso de popotes en los restaurantes, bares, cafeterías o establecimientos comerciales similares y el empaque de alimentos y bebidas en recipientes de unicel.

Además, propuso promover las campañas: “sin bolsa está bien”, “sin popotes está bien”, “sin unicel está bien” y concientizar a la población.

Todo suena muy bonito, sin embargo puede Usted dar por sentado que habrá mucha resistencia por los dueños del dinero y en algunas actividades económicas habrá más resistencia que en otras.

¿Qué se debe hacer? Se debe tener un buen diseño para la implementación de la ley, que tenga suficientes elementos de diagnóstico, de transición, de normatividad y de fomento, además que es posible generar una dinámica creciente para integrar algunos sectores al inicio e incrementarlos en el mediano plazo.

Sin embargo, hay que recordar que aquí se está hablando de un comportamiento social, con un profundo impacto ambiental por la dimensión y la amplia dispersión de los plásticos (de un solo uso en este caso).

La ciencia a nivel global ha comenzado a brindar datos verdaderamente graves e inquietantes de las consecuencias (aún no totalmente comprendidas ni dimensionadas, por lo cual las medidas que consideren un enfoque precautorio merecen ser consideradas) de la contaminación de los plásticos a través de toda la cadena trófica.

Lo importante para avanzar en tales propuestas es hacerse de la mejor y más relevante información científica para generar los argumentos que permitan sentarse con los sectores económicos que fomentan, producen y hacen uso de dichos materiales.

Si nada de eso lo logran y sólo se subió la diputada a la tribuna con una bonita carta a Santa, no logrará lo importante.

Lo más probable es que la “Concientización” y los programas “sin bolsa está bien”, “sin popotes está bien” y “sin unicel está bien”, caminen, pero no habría forma de lograr el cambio de fondo pues se dejaría a consideración de una sociedad desinformada y sin mayores alternativas de uso el cambio en el medio ambiente.

La diputada María Esther López Callejas propone una completa cruzada. Demasiado importante para que se pierda en el anecdotario y que no pase de Comisiones en el Congreso.

Los diputados locales se deben apoyar en los datos duros, en la ciencia. En México, a diferencia de otros países como EEUU donde los sectores económicos-productivos y las ONGs poseen grupos de cabildeo (lobbying, es el término en inglés) considerados en la ley, la norma está en total desequilibrio hacia el sector privado, no nada más en los temas ambientales, sino también en los relacionados al derecho a la información de los consumidores y de manera relevante a los que están ligados a la salud pública (al final de cuentas este tema se trata de ello, proteger la salud pública).

La reducción del agujero de la capa de ozono es un buen ejemplo de que es posible lograr cambios globales, regionales, nacionales y locales, modificando leyes y normas que inciden en el consumo y por ende en la producción y uso de materiales, generando cambios que al principio parecían imposibles pero que, basados en la ciencia y acompañados de un acuerdo mundial, el protocolo de Montreal, lograron modificar el comportamiento social para beneficio del planeta y de todo los que lo habitamos.

¿Qué está dispuesta a hacer diputada López Callejas? ¿Hasta dónde está dispuesta a llegar? Si quiere que la iniciativa trascienda debe rodearse de investigadores y un par de buenos abogados que le generen los elementos sobre los cuales apoyen sus acciones.

De otra forma su iniciativa está destinada al fracaso y será solo una más de las buenas intenciones con las que está lleno el camino del infierno.

@AtticussLicona