Serpientes y escaleras

Salvador García Soto 

Los cursos de Executive Succes Program en México, se convirtieron no sólo en un negocio millonario, sino en el vehículo perfecto para seleccionar y reclutar —de entre los ricos de las élites mexicanas: políticos, empresarios, artistas y sus respectivas familias— a los futuros integrantes de la secta dirigida por Keith Raniere, que llegó a tener 11 mil miembros a nivel mundial. Desde la primera sesión, a los participantes en los cursos impartidos por Emiliano Salinas, se les inculcaba el valor del “tributo” y el reconocimiento a Raniere, a quien debían siempre llamar “Vanguard” (fundador de un movimiento filosófico, decían) y hacer reverencia frente a su retrato, lo mismo que a Nancy Salzman, presidenta internacional de ESP, a quien debían referirse como “Prefecta”.

“El tributo es una forma de pago y honor. Es dar honor a quién honor merece. Usaré el tributo para ensalzar a otros más allá de mis mezquinos agrados y desagrados. Como resultado, definiré mi ser y mi verdadera aportación a la humanidad”, reza el punto 5 del “Manifiesto de 12 puntos” elaborado por Keith Raniere y que los estudiantes tenían que repetir en voz alta al inicio de cada sesión de los cursos. “La Misión de 12 puntos de ESP es una piedra angular del programa. Por lo tanto se recita al principio de cada sesión… La repetición de esta misión trae consigo un significado más y más profundo del propósito de ESP. Al completarse la lectura de la misión, todos dicen “Gracias Vanguardia”, como tributo a su autor”, dice otro manual de Reglas y Rituales del estudiante.

Con esos conceptos y una serie de reglas y materiales “estrictamente confidenciales”, que incluían saludar con dos manos, aplaudir y hacer reverencia a los “Procuradores” que dirigían las sesiones, y portar cintas o mascadas de distintos colores en el cuello, que indicaban el grado de ascenso de cada integrante (procuradores, couches, etc.) que se obtenían pagando y tomando cada vez más cursos con valor de hasta 6 mil dólares, casi 8 mil mexicanos desfilaron por los cursos de ESP en sus 12 años de funcionamiento.

Pero de todos los que tomaban el curso, sólo una mínima parte, la de mayores recursos económicos y necesidades emocionales, continuaba con su adoctrinamiento y “preparación para el éxito”, y regularmente eran hombres o mujeres con problemas de adicciones, conflictos personales o matrimoniales o incluso vacíos existenciales, que era uno de los temas más recurrentes de muchos de los ricos que avanzaban en Nxivm, especialmente las mujeres jóvenes con padres millonarios, a las cuales conforme tomaban y pagaban mas cursos aquí, se les mandaba a continuar “ascendiendo de niveles” a Albany, en los Estados Unidos, en cursos en los que trabajaban directamente Keith Raniere y Nancy Saltzman.

“Entre más confundida y vacía era la chica, mejor candidata se volvía porque encontraba en la filosofía y doctrina de Raniere un sentido para su vida”, dice uno de los participantes en el curso que conversaron con el columnista. “Al principio los padres de las mujeres jóvenes, de sociedad, estaban fascinados y pagaban sin problema los miles de dólares de los cursos porque veían como sus hijas dejaban de andar divagando o sin ningún sentido en su vida y hasta empezaban a cortar a sus relaciones o amistades que las acompañaban en esa vida de excesos”, comenta otro participante de ESP, quien dice que ese era el perfil más susceptible de ser reclutado: jóvenes hombres y mujeres que sentían que con las enseñanzas de Raniere su vida cobraba sentido, aunque al mismo tiempo, conforme avanzaban de “niveles” y se involucraban más en Nxivm, también los manipulaban para que fueran cortando relaciones ya no sólo con amigos y compañeros a los que identificaban como “parásitos que te impiden llegar al éxito”, sino también con la misma familia. “Entre más se metían las personas en los cursos de ESP y de Nxivm, más los aislaban de sus círculos personales y familiares, y más fácilmente eran manipulados para pagar, ya no sólo cursos, sino tributos” añaden los participantes.

El resto del “Maniesto de 12 puntos” de Raniere, obtenido por esta columna, dice: “El éxito es un estado interior de conocimiento claro y honesto de lo que soy, mi valor en el mundo y mi responsabilidad de las reacciones… Ultimadamente no hay víctimas; por lo tanto no elegiré ser una víctima… Estoy comprometido con mi éxito. Comprendo que todos debemos elevarnos a nosotros mismos y por lo tanto elevar a los demás… El éxito obtenido por mis propios medios es éxito ganado. El verdadero éxito no se puede robar, copiar u obtener por azar… La gente exitosa no roba y no tiene deseo ni necesidad de robar. No robaré cosa alguna… La honestidad interior y la integridad son los más altos valores humanos… Los métodos e información que aprenda en ESP son para mi uso personal únicamente. No hablaré de ellos ni daré a otros conocimiento… El verdadero éxito nunca es a expensas de los demás… Aceptaré sin reservas el éxito que me he ganado… Las personas controlan el dinero, las riquezas y los recursos del mundo. Es esencial para la supervivencia de la humanidad… Un mundo de personas exitosas será sin duda un mundo mejor, prometo compartir e inscribir personas en ESP”.