Es imposible mantenerse indiferente ante la información que fluyó esta mañana sobre el regalo que hicieron Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, de 400 mil 902 millones de pesos a empresas multimillonarias de México, mediante el sistema de condonación de impuestos.

Si las cuentas no nos salen mal, una cantidad así es equivalente el 10% de la deuda externa de México (que anda por los 200 mil millones de dólares) dinero que el erario público dejó de percibir de manera inaudita, injustificable, corrupta y criminal.

Si de algo está necesitado el gobierno es de recursos para tantas necesidades que tiene el pueblo, por lo que regalar ese dinero mediante atribuciones discrecionales del Presidente, es una auténtica traición a la Patria.

Con estas acciones queda claro que el país ha sido patrimonio de la élite priista y panista y sus amigos los ricos, mientras el resto del pueblo es lacerado cuando se retrasa porque no puede pagar los impuestos leoninos que contemplan las leyes.

Una gran mentada colectiva es lo que merecen Calderón y Peña Nieto, aunque en realidad deberían ir a la cárcel y pagar con su dinero (también robado) lo que le quitaron a los mexicanos.