Con todo y que la recomendación del arzobispo de Xalapa, Hipólito Reyes, se encuentra fundamentada en la realidad sociológica que viven Xalapa y el Estado de Veracruz, no deja de ser deprimente pensar que se han acabado los tiempos de normalidad y disfrute de las garantías y libertades que deben ser connaturales a los mexicanos.

El jerarca recomienda que se extremen las precauciones debido al clima de violencia, al punto de no salir por las noches y restringir las diversiones nocturnas, además de ser prudentes y no fanfarronear de bienes y dinero, para no convertirse en foco de atención y ataque de los maleantes.

Desgraciadamente tiene razón. Como también tenía razón, en esencia, Ana Míriam Ferráez, que no supo cómo recomendarles cuidado a las mujeres y desató una tormenta nacional al hablar de un toque de queda para el sexo femenino.

Hay que cuidarse, no hay de otra, porque las autoridades no ofrecen protección, garantías ni represión a los antijurídicos que asolan a la comunidad.