¿Cómo cataloga usted al alcalde Hipólito Rodríguez? Para muchos es un alcalde ineficiente, inepto, reculón; para otros es un alcalde incongruente, necio, lleno de traumas, en pocas palabras es una decepción. Esa percepción que se tiene del alcalde xalapeño es en parte por su actuación como funcionario público. El trabajo de Hipólito Rodríguez ha dejado mucho que desear, y sus dichos han metido en problemas a otros. Pero en buena parte esa percepción que se tiene del alcalde de Xalapa es gracias a su encargado de Prensa, el señor Guillermo Manzano.

Desde un principio nos preguntamos, ¿cómo querían que un sujeto, que no cuida ni su propia imagen, cuidara la imagen del alcalde? Manzano nunca dejó de ser un hippie trasnochado. Con el señor no se podía dialogar porque desde un principio se sentía tocado por los dioses, y ya después, cuando le llovieron los cocolazos, Guillermo Manzano se encerró en su concha, todo con tal de que no le descubrieran sus negocios clandestinos. Su negocio más turbio, ese pasquín, que quiso hacer pasar como medio oficial de comunicación, Xalapa Florece, que tiraba en la banqueta para ver si la gente recogía alguno.

Millones de pesos se gastó en ese pasquín que de nada sirvió para mejorar la imagen de la administración municipal. Manzano logró colocar a algunos amigos en el ayuntamiento que, agradecidos, le permitirán seguir haciendo negocios en lo oscurito. En su lugar entra Mauricio Villa Amezcua, quien, esperemos, no se sienta una diva inalcanzable como su antecesor.

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