* Delegado manosea contratos  * Favorece a fuereños  * Tabasco y Chihuahua acaparan  * Cae El Pelón, señalado por la masacre de Mina  * Quiso refugiarse en el C4  * Balacera en Mina  * Versión 1: CJNG deja dos policías muertos y seis heridos  * Versión 2: que fue borrachazo entre policías  * Mendigan ayuda en la SSP  * Marlon: el pasado es presente.

Pequeño virrey, Adalberto Vega mete la mano al botín y extrae fortuna a granel, las obras que comunican a Veracruz, contratos y millones, licitaciones amañadas que favorecen a un fragmento de la Cuarta Transformación.

Dispensa dinero en trabajos carreteros, mantenimiento de autopistas, revestimiento de tramos clave, generando bonanza a constructores que no son de Veracruz.

Cumple así la primera contradicción del régimen que le apuesta a la transparencia y el combate —supuesto combate— a la corrupción.

Tabasco, Monterrey y Chihuahua son las primas donas de la obra carretera, detentando sus empresas contratos ganados con severas violaciones a la ley, cotizando por encima del monto ofertado por sus competidores, reeditando las trapacerías de la pandilla fidelista y el negro episodio del duartismo voraz.

A todos indigna José Adalberto Vega Regalado, director del Centro SCT-Veracruz, en cuyo feudo se manosea el presupuesto de obras para el ejercicio 2019, más de 800 millones que comienzan a favorecer a empresas foráneas y no reactivarán la precaria economía de la entidad.

Irrita a todos y lo vapulean con la misma intensidad. Lo suyo es hablar y engañar, ofrecer y mentir, simular y atropellar la ley.

Reclamado por los hombres que viven de la obra pública, acudió a Coatzacoalcos a ofrecer condiciones óptimas al empresariado, inversión que reactive la economía del sur, el motor del empleo, un generador de desarrollo. El paraíso, el cielo, la redención.

Ahí pregonó el paquete de obras: ampliación de la carretera que va de la caseta de peaje a Nuevo Teapa, ampliación de la carretera de cuatro carriles del entronque al municipio de Nanchital y la continuación del Distribuir Vial, inconcluso desde hace 10 años, cuando Vicente Fox lo incluyó en su maratón carretero, Fidel Herrera lo apadrinó y la corrupción de los hermanos Quintanilla, compadre uno de ellos de Rocío Nahle, la vapuleada secretaria de Energía —con dos sentencias clonadas en un juzgado civil— para cobrarse una tierra que no era suya, lo condenó en el olvido.

Todo prometió Adalberto Vega y casi todo lo manoseó.

Hubo un reclamo airado, días después. Lo vapuleó el líder de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción, Pablo Farfán Sánchez, evidenciando —marzo 21— que dos empresas con domicilio fiscal en Tabasco se llevaban contratos aun cotizando por encima de empresas locales con mejor presupuesto.

Sobre las obras de ampliación de la carretera que va de Coatzacoalcos a Villahermosa, en el tramo de la caseta de peaje del río Coatzacoalcos a la congregación de Nuevo Teapa, acusaba a las firmas R&R Empresarial S.A de C.V y al consorcio PEGSA Construcciones S.A de C.V-Constructora Marusa S.A de C.V de llevarse el botín completo, sin tener la mejor oferta de obra.

De acuerdo con la agencia Imagen del Golfo, Pablo Farfán advertía que se beneficiaba a empresas constructoras de otras regiones de Veracruz y de otras entidades.

Dijo:

“En primer lugar, el delegado nos prometió que las obras que se fueran a construir en el estado se iban a regionalizar, es decir, si se construían en la zona norte iban a ser para contratistas de la zona norte; si se hacían en el sur iban a hacer para los de la zona sur, pero no sólo nos mintió si no que de paso dejó fuera a los contratistas locales y favoreció a la gente de Tabasco que además cotizó más alto que nosotros”.

Y sentenció:

“Quedaron en sexto lugar y aún así les asignaron las obras”.

En el portal Plumas Libres, el caso se consignó así:

“Farfán Sánchez agregó que en el caso de la Licitación Nacional LO-009000938-E20-2019, asignada a la empresa Pegsa Construcciones S.A de C.V y constructora Marusa que cotizó la obra en 69 millones 979 mil 231 pesos con 47 centavos, cuando la empresa Fosmon Construcciones, propiedad de un socio de la CMIC local (Oscar Fosado Monzalvo) que además cuenta con la experiencia, infraestructura y equipo para realizar la misma obra, cotizó en 65 millones 556 mil 966 pesos con 28 centavos, es decir más de 4 millones de pesos de diferencia y aún así se la asignaron a la empresa de Tabasco”.

Tras el escándalo y la embestida, Oscar Fosado finalmente se quedó con la obra de la carretera de cuatro carriles a Nanchital. Y hay un por qué. Es el constructor favorito del Clan de la Succión, la pandilla Robles de la que es parte el ex alcalde de Coatzacoalcos, Iván Hillman Chapoy, conocido por la maniobra para favorecer Fosado en la construcción del edificio de Conagua cuando fue gerente de la división Golfo Centro, inflando el costo de 60 a más de 100 millones de pesos. Diría el clásico: el oro los une y el reparto los confronta.

Sobre Adalberto Vega hay más. Con un presupuesto de 875 para el proyecto carretero en 2019, anunció la conservación de tramos carreteros entre los que se cuentan Paso del Toro–Alvarado, Alvarado–Santiago Tuxtla, Tuxpan–Tampico, Nautla–Cardel, Fortín–Huatusco, Naranjos–Ozuluama y Buena Vista–límites de Veracruz-Oaxaca. En todos habrían empresas locales.

Y limpió la SCT-Veracruz de grupos enquistados que venían de los tiempos del PRI-AN.

Y dispuso del botín.

Marginó y reconcentró en sus centros de trabajo al subdirector de Transporte, Gabriel Cárdenas Hernández, hermano del gerente de Relaciones Públicas de Tenaris-Tamsa, Gerardo Cárdenas Hernández; María Toral Ramírez, jefa del Departamento de Contratos y Estimaciones, quien pasó a jubilación; Jacinto Vázquez Contreras, encargado de la Subdirección de Administración; Pedro Andrés Flores Castillo, residente general de Carreteras Federales, y Eloy Hernández Aguilar, residente general de Carreteras Alimentadoras. Así lo reseña el portal Periódico Veraz.

Llegó con el sable filoso, la proclama de honestidad, obras que se transparentan, regionalización de los proyectos para estimular la inversión, asignación de contratos a empresas locales y detonar así el empleo. Un cuento de pescadores que arrulla el mar.

Hoy Adalberto Vega es como los conservadores que fustiga López Obrador.

Así como asignó obras a empresas tabasqueñas que por sus cotizaciones debieron quedar fuera, el botín de la SCT-Veracruz se lo terminan de asignar a compañías de Monterrey, Nuevo León, y del estado de Chihuahua que tienen la bendición de la Cuarta Transformación.

Con domicilio fiscal fuera de Veracruz, sin ofrecer el presupuesto más atractivo y la mejor calidad, acaparan la obra al tiempo que las empresas locales entran en quiebra, incapaces de cubrir salarios de empleados y obreros, saldar compromisos derivados de la contratación de créditos.

Favorecer a empresas foráneas —¿acaso las que financiaron la campaña de López Obrador?—, implica que la derrama de dinero no se refleje en Veracruz, la llegada de personal técnico de otras entidades, escaso empleo para obreros locales.

Suponían que con Adalberto Vega habrían cartas abiertas. Y sí, las abrió a favor de empresas foráneas, peor que en los tiempos de Fidel Herrera Beltrán.

Así es Beto Vega, el pequeño virrey.

Mete la mano al botín, extrae fortuna, obras que comunican a Veracruz, mantenimiento y conclusión de proyectos, contratos y millones, licitaciones amañadas que terminan reventando a la empresa local, estancando la economía, agudizando la crisis de empleo y alejando la inversión.

Estaban mejor sin López Obrador.

Archivo muerto

Al Pelón —Adrián “F”— lo seguían desde el área industrial. Sintiendo el “levantón”, se enfila a lugar seguro, el C4, el Centro de Comunicación y Control, una fortaleza de la Secretaría de Seguridad en los límites de Cosoleacaque y Minatitlán. Al interior del Camaro, un flamante auto deportivo, gris plata, van Adrián “F”, alias El Pelón, su mujer y su hijo. Viajan en familia. Lo buscan Ejército, Marina, policías federal y estatal y el presunto líder del Cártel Jalisco Nueva Generación se hace acompañar de la señora y el menor. Sabrá por qué. Llega al C4 advirtiendo que lo quieren secuestrar. Ingresa el auto. Ingresa también el vehículo de los captores, que llegan con el rostro cubierto. Todos son encañonados. Una vez que se identifican como agentes de la Fiscalía General de la República, se procede a la detención. Sobre El Pelón pesa una acusación de secuestro por el que realizan el operativo la Agencia de Investigación Criminal y la Unidad Especializada en Combate al Secuestro, ambas federales. Pasa a las instalaciones de la FGR en Coatzacoalcos y luego vendrá el arraigo. A Adrián “F” le atribuyen junto con el otro líder del CJNG, Tomás “N”, alias El Lagarto, la autoría de la masacre de Minatitlán, con saldo de 13 muertos, entre ellos Santiago, menor de un año de edad. Golpe sonoro da Andrés Manuel, el viernes 3, que desde el púlpito de las mañaneras receta el sermón de la justicia a los malos que no se quieren redimir. Pero el golpe se estropea antes de medianoche… Una reyerta y dos versiones. Una, que un maloso escandaliza en La Bartina, un antro de Minatitlán, presume arma, la activa, se genera el corre-corre y la policía acude a enfrentarlo; van por él, que huye y es acuerpado por otros malandros, presunta célula del Cártel Jalisco Nueva Generación, y responde masacrando a elementos de la Policía Federal y de la Policía de Veracruz. Dos, elementos de la Fiscalía General de la República beben y escandalizan en La Bartina, provocando la acción de la Policía Estatal, que va por ellos; en la balacera caen federales y estatales, entre ellos un agente de lo que fue la SEIDO —Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada—, el comandante del Agrupamiento para la Recuperación de Vehículos y un civil; o sea, un borrachazo que se salió de control. Una y otra desdibujan la sentencia del presidente Andrés Manuel López Obrador, afirmando que la Guardia Nacional ya había pacificado Minatitlán. Mal, si fue una acción contra integrantes del Cártel Jalisco Nueva Generación y hay dos oficiales muertos y seis más heridos. Peor, si fue pleito de cantina de agentes federales que terminaron liándose a tiros con la Policía de Veracruz. Sea como sea, Minatitlán no está pacificada, como pregonaba el Dios Peje. El Pelón se enfila a un penal de máxima seguridad al tiempo que cae Ernesto “N”, alias El Mingo, hermano de Jesús o Tomás “N”, alias El Lagarto, al que le imputan ser el líder del CJNG en Minatitlán. Al Mingo le hallaron armas y droga y en breve será vinculado a proceso. Falta El Lagarto para completar la tríada de presuntos autores de la oleada de violencia en Minatitlán, secuestros, ejecuciones y la masacre de Los Potros, con saldo de 13 muertos. Y queda saber si son ellos o la célula del Cursi —Sergio Enrique Calderón Quintanilla— los responsables del multihomicidio de Viernes Santo… “Una ayudita” para la SSP. Una ayudita, la cooperacha, lo que sea, lo que pueda, que sirva para vestir a los cadetes de la academia. Suscrito por el jefe de la Unidad Administrativa, Ulises Rodríguez Landa, el oficio SSP/UA/DRH/2726/2019, describe la contradicción superlativa entre derrochar con maña y mendigar con descaro. Leamos al ilustre priista, don Ulises: “Con motivo del inicio del Curso de Formación Inicial para Policía Preventivo XXV Generación, por este medio se solicita su amable apoyo y colaboración para hacer extensiva la difusión entre el personal de la Secretaría de Seguridad Pública de la campaña ¡Ayúdanos a ayudar a nuestros cadetes! en donde se requiere en (la) medida de las posibilidades, puedan realizar alguna donación para los (jóvenes) cadetes, con el fin de que cuenten con la vestimenta requerida para su capacitación”. Dirige el oficio a subsecretarios, directores generales y director. Instruye a que el cartel de la campaña se coloque en áreas visibles de las instalaciones de la SSP. Mendicidad pura en los feudos del shérif Hugo Gutiérrez Maldonado. Ni en los peores tiempos de la SSP se llegó a la colecta de uniformes para los aspirantes a la capacitación policíaca. Mendicidad cuando el desgober de Veracruz, Cuitláhuac García se chuta la adquisición de patrullas con sobreprecio y detona un escándalo que suena a corrupción… Lo pasado —no, Marlon— no queda en el pasado. Si hay fidelismo en sus venas, si hay duartismo en los hechos, si hay yunismo azul en su historia reciente, no es pasado, es presente. Así llega Marlon Ramírez a la presidencia del PRI en Veracruz. Puente político, negociador, desdeñador de súplicas y artífice de acuerdos que se marcan por el interés de unos cuantos, aplasta a sus adversarios, a Ramírez Arana y ni se diga a Carlos Aceves Amezcua y a la Potrita, Damara Isabel Gómez Morales, a los que los priistas ni los voltearon a ver. A su favor tuvo la operación política de corrientes priistas que se mantienen agazapadas desde que se alejaron de Javier Duarte y que han dejado pasar elección tras elección agudizando la crisis del PRI, precipitando derrotas. Marlon, aquel del caso de Ramiro Guillén, que se inmolara en Plaza Lerdo por la desatención de Fidel hacia los campesinos que perdieron su tierra con una resolución agraria, será el nuevo líder del PRI aun despidiendo tufo a yunismo azul…