Alguien suscribió “si le va bien a López Obrador, nos va bien a todos los mexicanos”, es sabia sentencia sin duda, porque siendo el presidente de este país sus acciones nos involucran a todos, incluida la posibilidad opuesta, “si le va mal…”. En ese contexto ¿Qué Mexicano bien nacido quisiera que le vaya mal a su presidente? Pero esta premisa no obliga a permanecer callado cuando el discurso presidencial refiere asuntos que no reflejan la realidad, y es obligación señalarlos, incluso con riesgo de ser calificado de “conservador”, “fifi” o neoliberal. Aguas con la economía, no anda bien, no va bien, pese a que se diga que se tienen otros datos. ¡Aguas!