Este 21 de junio se celebra, en redes, el Día Internacional de la Selfie, tal como desde hace cuatro años cuando de forma arbitraria se estableciera esta fecha a través del #NationalSelfieDay. Para sorpresa de muchos, las famosas “autofotos”, más conocidas como “selfies” por su mote en inglés, datan de hace más de un siglo. Siendo el primer y más probable incursor en el arte del autorretrato, el fotógrafo, Robert Cornelius en 1839. Sin embargo, nadie esperaba que esta práctica, inofensiva en apariencia, se convertiría a la postre en una causa de muerte más en la población mundial.

Utilizado por famosos, deportistas, influencers o quien sea que tenga un smartphone con cámara frontal, este método para obtener popularidad tiene también su lado oscuro y trágico. Desde 2011 se han registrado al menos 281 incidentes causados por esta práctica, de los cuales, 204 personas tomaron su última selfie, mientras que 77 terminaron heridas. No obstante, estos datos sólo incluyen casos que se han difundido en los medios. En el año 2016 se registró el mayor número de decesos por esta práctica con un total de 101.

La variedad de situaciones que conllevaron muertes incluye: selfies en el mar, en transportes, en las vías del tren, en barrancos, en edificios, junto a animales peligrosos, o por tomarse una selfie cerca de armas de fuego. En la actualidad, pocos años han bastado para que esta práctica se vuelva un hábito común en el mundo. Ya sea con la familia, un grupo de amigos o en solitario, esta herramienta digital ha tenido relevancia para captar desde eventos importantes, hasta un día cualquiera paseando por las calles.

Lo realmente preocupante es que una actividad de esta índole, sin aparente riesgo ni afectación tenga, además, un historial negativo como el que posee. O quizá, más bien, lo preocupante es que haya personas que quieran jactarse de haber burlado al peligro y a la muerte con el fin de tomar la fotografía perfecta, sólo para ser víctimas de su vanidad.

LBP Noticias