El CCH Oriente de la UNAM ha tenido durante varios meses momentos de oscuridad e incertidumbre. Con estudiantes secuestradas, feminicidios y delincuencia rondando por los alrededores, el sitio se ha estigmatizado y vuelto un lugar donde pocos desean estar. Dentro de todo este lienzo sombrío de inseguridad y angustia, un pequeño rayo de luz ha surgido de estas aulas, pues dos alumnas de la institución han desarrollado un popote con residuos de mango que además es biodegradable.

Según la Gaceta de la Universidad Nacional Autónoma de México (publicación bisemanal sobre actividades y eventos en diversos campos de la UNAM), un par de jóvenes del club de química del CCH lograron fabricar estos utensilios a partir de residuos de mango, más específicamente de cascaras frescas del fruto, con el fin de beneficiar al medioambiente. Alondra López López e Itzel Paniagua Castro, son las autoras de este invento que se caracteriza por su dureza, buen aspecto, elasticidad, fuerza, vida útil y degradación.

Este bioplástico se degrada de cuatro a seis meses y tiene un costo más económico que los popotes comerciales. Cabe señalar que este proyecto obtuvo el primer lugar del XXVII Concurso Universitario “Feria de las Ciencias, la Tecnología y la Innovación” en la categoría Diseño Innovador.

Es bien sabido que los popotes plásticos ocasionan un daño importante al medio ambiente, teniendo la mayoría de estos como destino las profundidades del océano donde, se sabe, además, son un peligro constante para las especies marinas, muchas de las cuales han sido dañadas por este producto industrial.

LBP Noticias