Las elecciones en seis estados de la República cumplieron los pronósticos de los agoreros políticos, aunque dejan algunos pendientes que bien podrán marcar diferencias sensibles para el futuro. Morena gana en lo general, aunque no como podría esperarse derivado de la popularidad del Presidente; el PAN demuestra que no está muerto, al contrario, presenta visibles signos de recuperación; y el PRI confirma que va cuesta abajo, hasta el fondo.

Morena gana dos gubernaturas, Puebla y Baja California. Aunque por la sola votación del Movimiento, hubiera perdido en el primer estado. Le favorecieron los votos a favor del PT y el Verde, sus aliados.

El PAN exhibe una solidez en sus bases y jala al PRD, mientras que Movimiento Ciudadano es favorecido por la voluntad popular; el PT se consolida y el Verde sigue su tradición de partido satélite, primero del PRI y ahora de Morena.

Repetimos, la popularidad del primer magistrado de la nación no fue suficiente para arrastrar a un triunfo considerable a sus abanderados, lo cual debe servirle al gobierno para reconsiderar sus pasos.