Uno de los problemas que no han podido resolver las cafeterías escolares es dejar de vender, por completo, la denominada comida chatarra, pues resulta que una tienda escolar que ofrece únicamente alimentos saludables no vende, pues los estudiantes prefieren los productos que no les aportan nutrientes, admitieron directivos de diferentes instituciones del sector educativo básico y medio.

Quienes tienen la concesión de las tiendas escolares se ven afectados al cumplir con este requisito, pues a los niños no les gusta consumir frutas o jugos, prefieren otro tipo de cosas que solo los engordan”, dijo uno de los entrevistados, quien señaló que prefieren declarar en el anonimato para no comprometerse.

Independiente de fijar las cuotas que deben aportar las tiendas a las escuelas, y el uso que se les da a este recurso, la problemática va más allá, pues involucra la buena alimentación de los estudiantes, el cumplimiento de los lineamientos estipulados y los intereses del concesionario y de la institución.

“En algunos casos estamos buscando establecer un equilibrio en los productos que puede vender la tiendita para no afectar a ninguna de las partes, pues entendemos que se requiere de un cierto margen de ganancia para que sea atractivo para el concesionario”, detalló la fuente.

La cuota

Señaló, que más allá de lo que fije la escuela como cuota diaria que el concesionario deberá pagar al colegio, está resolver esta problemática, pues sin productos atractivos no hay ingresos, por lo que el concesionario se vería imposibilitado para cumplir con la cuota establecida.

Dijo que esta cuota se fija de acuerdo a la cantidad de alumnos que tenga el plantel, y que varía de acuerdo a lo que establezcan los involucrados en fijar dicha aportación, por lo que es variable.

En algunos casos se puede estimar una aportación diaria de uno a tres pesos por alumno, por lo que esta cantidad se multiplica por la plantilla estudiantil y lo que resulte es el pago diario de la tiendita a la escuela.

Rumbo a la diabetes

“Los niños consumen muchísimo refresco embotellado, la pepsi es su favorita”, dice una administradora de estas cafeterías escolares.

“Las sabritas es su segundo producto favorito, pero deben ser las más picosas, incluso le echan Valentina”.

De ahí, cuenta la fuente, están las pizzas, tortas, pambazos, hotdogs, empanadas, chicharrones preparados, dulces de todo tipo y galletas.

“Cuando hay tantito fresco lo que también se ‘barre’ es la Maruchan o la Nissin, obvio también bañado con Valentina”.

“Metimos pepino picado, mango y jícama pero no pegó, eso no les gusta a los niños, tampoco la comida tipo corrida, esa solamente la consumen los profesores y los prefectos, con su agua de fruta”.

“Sentimos feo, porque no me imagino la gastritis que tienen o van a tener esos pequeños, pero esto es un negocio”.

JosefinaLugo/ AGENCIA IMAGEN DEL GOLFO