Coinciden en estos días reporteros, columnistas y usuarios de redes sociales en considerar que el papel de la contralora general del Estado, Leslie Mónica Garibo Puga, consiste no sólo en maquillarse generosamente a sí misma, sino en maquillar conductas y acciones de funcionarios del gobierno estatal, para convalidar como legal lo que podría ser deshonesto e ilegal.

Estas reiteradas versiones en nada benefician al régimen, cuyos representantes se sienten muy confiados en que el arrastre que tiene su partido es para siempre, y que su aceptación tiene su máxima garantía en el carisma de Andrés Manuel.

Deberían trabajar bien y no olvidar que en la más reciente elección, Morena fue el partido que perdió más base electoral, pues mientras en 2018 sacó 4 millones 511 mil 536 votos, en esta ocasión sólo obtuvo un millón 567 mil 28 votos, en los mismos estados en que hubo procesos el 2 de junio.

Perdió 2 millones 944 mil 508 electores, un 65% menos de votación. Y en Tamaulipas, Aguascalientes y Durango, lo que hubo fue auténtico un desastre electoral.