A Ciencia Cierta
Juan Carlos Andrade Guevara

5 de junio, Día Mundial del Medio Ambiente, nada que celebrar en Xalapa

Hipólito Rodríguez, el alcalde de Xalapa, tiene una larga trayectoria académica como investigador y ambientalista. Allá en los tempranos años 90 fue parte del equipo que integró la Red de Información Ambiental del Estado de Veracruz (RIAVER), que periódicamente publicaba “El Jarocho Verde”, una revista modesta pero de vanguardia que denunciaba y evidenciaba  la corrupción del gobierno y documentaba el deterioro ambiental del Estado. De la revista se publicaron varios números, mismos que aún conservo.

En aquellos tiempos yo estudiaba Biología en la Universidad Veracruzana, pero aun como estudiante me entusiasmaba ir a las reuniones de la RIAVER, escuchar las disertaciones de Hipólito y de otros colegas. Traté de aprender de ellos. De Helio García Campos, que después fue mi profesor en la Facultad, de Eckar Boege, de Guadalupe Williams y de muchos otros que escapan a mi memoria. Todos ecólogos y ambientalistas convencidos que creían en un modelo alternativo de desarrollo y en una forma distinta de gobierno y de hacer política.

La historia viene a cuento porque en ese tiempo quizás nadie imaginó que Hipólito Rodríguez llegaría a ser el Presidente Municipal de la Ciudad. Cuando fue candidato y después alcalde electo, supuse, la ciudad tendría otra oportunidad, por fin un alcalde ambientalista arribaba al seno del poder político y tendría desde allí una posición privilegiada para impulsar políticas eficaces, incluyentes, participativas. Alguien que podría intervenir para someter a los concesionarios del transporte público para que dejaran de contaminar como descaradamente lo hacen y que pondría las políticas ambientales como eje de su gobierno. Nada de eso ha ocurrido.

Salvo el pleito legal que mantiene con los concesionarios del relleno sanitario de la Ciudad en Xalapa, no se nota una política ambiental distinta. Los camiones de la basura la siguen recogiendo como antaño, el problema de desabasto de agua sigue creciendo, el tratamiento y saneamiento de las aguas residuales no se observa por ninguna parte, los parques de la ciudad, como el parque Natura, siguen igual de descuidados; los fraccionamientos y negocios siguen creciendo y funcionando sin respetar la normatividad ambiental. Igual el alcalde y su equipo están haciendo algunas cosas, pero no se comunican o los ciudadanos no nos enteramos.

Aunque pudiera parecerlo, lo que aquí denuncio no es un reclamo personal. Intento entender cuál es entonces la salida a la grave crisis ambiental que padecemos. Si alguien con autoridad, con preparación, con conocimiento de causa, con equipo, presupuesto e infraestructura no puede hacer nada, entonces en manos de quién está el hacerlo. Qué podemos esperar los ciudadanos de un indefenso alcalde iletrado de un municipio marginado del estado  que no conoce de leyes, de reglamentos de normas oficiales.

Como en mi época de estudiante, sigo pensando que los problemas ambientales se deben enfrentar en un trabajo comunitario y colaborativo que tenga como eje la educación. La información y la comprensión de los problemas nos ayuda a actuar y a buscar salidas creativas a los problemas que nos aquejan. Desde luego no es así de simple, pero en nuestro ayuntamiento existen los recursos y el potencial para innovar e impulsar políticas eficaces que pueden marcar una diferencia de una administración que, al menos moralmente, tiene la obligación de actuar.

Este 5 de junio, en Xalapa, no tenemos nada que celebrar. Ojalá y sirva la fecha para que nuestras autoridades reflexionen sobre sus graves omisiones y retomen los anhelos de antaño, para trabajar por  un medio ambiente más adecuado y limpio para todos los ciudadanos.

anguevarajc@nullgmail.com