Flaco favor hizo el que lleva la página oficial de Cuitláhuac García a su gobernador. En un mensaje subido a Facebook, mal redactado, por cierto, el gobernador responde a sus críticos, criticándolos. El mensaje empieza mal, con problemas de sintaxis: «Algunos ataques a nuestro gobierno se ciegan ante el verdadero cambio». ¿Los ataques se ciegan o se ciega la visión de los que atacan? El mensaje sigue, apelando al hecho de ser él un académico que se hizo en las aulas: «No soportan que un maestro, académico de la Universidad Veracruzana y un pueblo al que no pudieron engañar ‘con el hijo de Yunes’ les pusieran un alto. Simplemente no lo soportan. Parece que a nuestros detractores y ‘críticos sin razón’ les duele que atendamos al pobre y al niño índigena (no indígena, sino índigena) con el dinero que se iban a robar». Y eso, señor gobernador, es algo que encabrona, que un académico de la UV se comporte como párvulo, echándole la culpa a su abuela por sus actos de nepotismo; que un académico de la UV responda como responde usted. En adelante el mensaje se pone tierno, mostrando el gran corazón de Ramos Alor, quien se dio un tiempecito para atender a unos enfermos: «Ahora, por ejemplo, llevamos atención médica y medicinas a las regiones indígenas. En las fotos está una de Xoxocotla, donde nunca antes habían sido atendidos por un médico especialista, un neumólogo pediatra. No habían visto a un Srio. de gabinete atendiéndolos personalmente como el Dr. Ramos Alor con cariño, dedicación y profesionalismo. Nuestro gobierno los ve como seres humanos con derecho a la salud plena». Bien lo dice el gobernador, en las fotos está, porque dudamos que Ramos Alor se vaya a quedar ahí con sus tiernos cariños, hasta que la emergencia termine. En fin, un mensaje muy pobre, tan fútil como el de un niño que responde a un insulto con una mentada de madre, o con un grito de rabia.

Zenyazen Escobar, como la zorra que persigue su cola, al final se la morderá

Un concesionario de cafeterías escolares se comunicó con la redacción de Libertad bajo Palabra para decirnos que, en el gobierno de Cuitláhuac García, en la administración de la SEV de Zenyazen Escobar, ya estaban ofreciendo las cafeterías escolares al mejor postor. Pedían, por una de las cafeterías más disputadas, hasta 100 mil pesos en efectivo. Este tráfico de concesiones de las cooperativas escolares, mejor conocidas como cafeterías, la denunció el periodista Armando Ortiz desde el 2014. En ese entonces se acusó directamente al propio Juan Nicolás Callejas Roldán, quien, en colusión con las autoridades de la Secretaría de Educación, estaban desviando el dinero de las cooperativas hacia Equipo Liderazgo Mexicano, una asociación civil cuya cabeza visible era Mauricio Eduardo Jongitud Piñeiro, compadre de Juan Nicolás Callejas Roldán. Los desvíos millonarios de esos recursos deberían depositarse a la Cuenta No 22-00035307-3 y Clabe Interbancaria 014840220003530736 del Banco Santander SERFIN a nombre de Equipo Liderazgo Mexicano A.C. Después de esa denuncia nada se hizo al respecto. Equipo Liderazgo Mexicano seguía recibiendo ese dinero, sin que nadie interviniera. Ahora, Zenyazen Escobar quiere investigar el tema de las cooperativas escolares, como si no supiera que las personas que puso en las diversas direcciones de Educación Básica, no estuvieran ya haciendo negocio con las cafeterías. Anda Zenyazen Escobar como la zorra que persigue su cola, al final terminará mordiéndosela.

A Norberto ya lo habían asesinado, y no obstante negociaron un rescate que se pagó

Ernestina Godoy, procuradora de Justicia de la Ciudad de México dijo en conferencia de prensa que “por el estado de descomposición que tiene (el cuerpo) podemos estar hablando probablemente esa misma noche (la del secuestro), al parecer, pero eso nos lo va a dar la necropsia y el motivo de la muerte”. Un reporte de Notimex señala que los exámenes de la necropsia indican que Norberto Ronquillo, estudiante de la Universidad del Pedregal, murió por asfixia, y que muy posiblemente el joven fue asesinado al día siguiente de su plagio. No obstante, los plagiarios negociaron un monto de rescate, por lo que los familiares, esperanzados en recuperar con vida a su hijo, pidieron a la Procuraduría capitalina que no intervinieran. Pero Norberto, al momento de la negociación, ya estaba muerto. Esa deshumanización, esa falta de sentimientos conmociona. ¿Qué clase de sujetos anda por ahí suelto, cometiendo crímenes como bestias carroñeras? Norberto, el día de su muerte, se iba a tomar la foto de generación. Su madre lamenta el crimen, pues ella iba a recoger un certificado de graduación de su hijo, pero terminó recibiendo un certificado de defunción. La ciudadanía exige #JusticiaParaNorberto, un joven universitario de 22 años, que había respondido a los esfuerzos de sus padres por darle una carrera, y unos criminales truncaron ese futuro.

Armando Ortiz aortiz52@nullhotmail.com