Antes de ser asesinado, Leonardo Avendaño estuvo más de cuatro horas en el departamento parroquial de Francisco Javier “N”. Las autoridades no han revelado si dialogaron o discutieron. El caso es que ya cuando Leonardo estaba en su camioneta rumbo a su casa, el sacerdote lo estranguló.

Trece minutos, dice la autoridad, el párroco oprimió el cuello de Leonardo hasta dejarlo sin vida. Después cubrió el cuerpo con una cobija y lo embolsó para después abandonar el cuerpo dentro de la camioneta del joven. Los reporteros que entrevistaron al sacerdote el día que este oficiara la misa de cuerpo presente en homenaje de Leonardo dijeron que encontraron al padre muy nervioso, sudando copiosamente al responder a las preguntas, escondiendo las manos de las cámaras de grabación.

Francisco Javier “N” se encuentra detenido, y tendrá que enfrentar un juicio por homicidio. El día jueves algunos fieles de la Parroquia Cristo Salvador salieron a manifestarse para pregonar la inocencia del párroco; pero un crimen no se resuelve con manifestaciones, sino con evidencias.

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