Desde el Café

Bernardo Gutiérrez Parra

Al tomar protesta este jueves como Presidente del Comité de Participación Ciudadana (CPC) del Sistema Estatal Anticorrupción, Emilio Cárdenas Escobosa supo que se había sacado la rifa del tigre, y para colmo de un tigre hambriento. Porque eso es la corrupción, un animal fiero y hambriento que no se satisface con nada.

Desde el nacimiento del CPC sus miembros han sudado la gota gorda para hacer su trabajo. La administración de Yunes Linares les escamoteó todo, al grado que no tenían ni oficinas y sesionaban en cualquier café.

Para no quedarse atrás, el gobierno de la 4T le tumbó el 50 por ciento del presupuesto al Sistema Estatal Anticorrupción, lo que le pegó en la línea de flotación al CPC que tuvo que recortar personal, hacer maravillas con lo que le asignaron… y que sigue a flote.

Su nuevo presidente el doctor Emilio Cárdenas, puede adolecer de defectos, pero no se cuentan entre ellos la inmoralidad ni la indecencia. Quienes lo conocen saben que es un hombre íntegro, honesto y ético con una trayectoria sin mácula de más de 20 años en el servicio público.

Eso lo saben también los servidores corruptos que han denostado al CPC y a sus integrantes.

Emilio tiene presente que será el objetivo principal de esos ataques, pero no le teme a la sevicia: “Me someto a la prueba del ácido, no hay nada de lo que me puedan señalar, tengo una trayectoria limpia”, dijo a los reporteros.

Al tomar posesión de su encargo, Cárdenas Escobosa no dudó en denunciar públicamente que el gobierno estatal acosa mediáticamente al CPC: “Desde su instalación, el Comité de Participación Ciudadana debió avanzar a contracorriente. En el gobierno anterior se nos cerraron las puertas de las oficinas gubernamentales y en los meses recientes ha debido enfrentar campañas mediáticas para denostarlo, para cuestionar la integridad de sus miembros, para frenar sus iniciativas. Ante cada queja que se hace pública, ante cada solicitud de información respecto a denuncias ciudadanas sobre presuntos hechos de corrupción, la respuesta ha sido cuestionar al Comité”.

A renglón seguido agregó: “Se ha querido poner en tela de duda la honorabilidad de sus miembros sólo por el hecho de cuestionar, indagar, preguntar o ventilar presuntos hechos fuera de la ley y pedir a las autoridades que lo investiguen y cumplan con su responsabilidad. Se nos cuestiona por cumplir un mandato legal y por ejercer las atribuciones de vigilancia que nos otorga la Ley del Sistema Anticorrupción”.

El reto es bárbaro, porque lo primero que tendrá que enfrentar Emilio será a las instancias corruptas que (paradojas de la vida), deberán auxiliarlo a combatir la corrupción.

A lo anterior hay que agregar que no trabajará ni para el gobernador, ni para los secretarios del gabinete, ni para los directores de área, presidentes municipales, diputados locales o cualquier ente gubernamental. Será representante de millones de veracruzanos (ciudadanos como él), hartos de la corrupción y la impunidad.

Quienes lo conocen no dudan que el trabajo de Emilio hará que (ahora sí), los veracruzanos tomen en serio el combate a la corrupción.

bernardogup@nullhotmail.com