Hasta el momento, Esteban Moctezuma Barragán ha demostrado dotes de buen funcionario. Inteligente y conciliador, deja ver la experiencia que agarró cuando fue secretario de Gobernación y secretario de Desarrollo Social durante el gobierno de Ernesto Zedillo. Y es que sentarse a negociar en segundo plano con la CNTE, ya que esta agrupación magisterial ha puesto como condición la presencia del propio presidente de México, no es tarea fácil. Andrés Manuel López Obrador sabe de los oficios de Moctezuma Barragán, por esa razón lo nombró secretario de Educación, cargo que ocupa a partir del primero de diciembre del 2018.

Hombre de trato suave, deja ver que es una persona que conoce perfectamente el terreno que está pisando. Es aceptado en gran manera por los diferentes actores educativos, aunque a veces da la impresión de que hace falta más acercamiento con los maestros. Es cierto que el terreno por el momento es llano y parejo, pero aún faltan dos elementos importantes que podría sacudir al sistema educativo mexicano y al propio Moctezuma. Uno de ellos tiene que ver con las Leyes Secundarias de la nueva Reforma Educativa, éstas podrían prender la mecha del descontento generalizado si no llena las expectativas de los diferentes actores.

El otro tiene que ver con la postura intransigente que ha mostrado el actual secretario del SNTE y su reticencia a sacar la convocatoria que abrirá el paso a la democratización del sindicato más importante del país. De ello depende mucho el futuro político de un funcionario que hasta el momento ha sabido capotear las olas del descontento de los principales actores educativos.

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