La impunidad que han dejado los cárteles por la venta de huachicol en la frontera de Veracruz con Tabasco, también ha ayudado a que los cazadores furtivos operen con total descaro frente a los puestos de revisión de militares y federales que existen en La Venta, a escasos metros del río Tonalá, una práctica que cada día se está dando y que deja muchas ganancias.

Desde que llega a este punto por carretera a La Ceiba, Tabasco, casi en el kilómetro 47, los vendedores de animales, algunos en peligro de extinción, se acerca alegres a los autos, los cotorros que ciertamente abundan en esta zona selvática, son los más vendidos, entre 1,000 y 1,500 pesos dependiendo su peso y color, señalan que esta época de reproducción solo se suben a los árboles los extraen de sus nidos y se venden como pan caliente.

En una plática con los cazadores, señalan que es fácil venderlos, sobre todo con gente del norte del país que vienen a vacaciones al sureste mexicano, “Aguascalientes, CDMX, León, Guadalajara, de todo pa’ arriba son los que nos compran los animalitos”, comentan estas personas quienes corren tras los vehículos mostrando las aves.

Mientras lagartos ya de casi medio metro también son comercializados, son animales protegidos y aun así los venden en esta frontera sin ley, “las guacamayas están ‘perras’ chavo de conseguir, pero si hemos visto tucanes allá por La Azucena, pasado al río Tonalá”, finalizan.

C. Augusto Fabre/ AGENCIA IMAGEN DEL GOLFO