Las declaraciones de las autoridades policíacas no son suficientes para que realmente haya seguridad para los veracruzanos. Al contrario, entre más triunfalistas son, menos veracidad contienen ni son garantía de tranquilidad para los habitantes del territorio veracruzano.

La ola delictiva tiene raíces más amplias y profundas que la sola permanencia del fiscal en su cargo y no se resolvería con que se fuera. Hay otras competencias y facultades preventivas que rebasan las atribuciones de la Fiscalía. Y un punto más: seguramente los que se fueron tienen parte de la responsabilidad, pero ha pasado medio año y el estado de cosas está empeorando.

Debe llegar el momento de hablar con la verdad, pero sobre todo, de tomar acciones efectivas que garanticen el freno a la criminalidad.