Ciudad de México- 2019-06-2110:28:22- Agencias

 

El viernes 7 de junio, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anEl viernes 7 de junio, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que había llegado a un acuerdo con México para abordar el aumento del flujo de migrantes a su país desde Centroamérica. Como parte del trato, Trump acordó suspender indefinidamente una medida que habría sido extraordinaria: la imposición de aranceles escalonados a productos de México, el principal socio comercial de Estados Unidos, durante el primer trimestre de 2019.

 

Se evitó una crisis arancelaria fabricada… por ahora. Trump no solo apaciguó el descontento en muchos en su partido, el Republicano, por la amenaza de los aranceles, sino que esta situación le dio más capital político del que tenía antes. Sin embargo, los aliados de México y Estados Unidos saben que este presidente tiende a repetir sus jugarretas más de una vez. El domingo 9 de junio, reiteró que los aranceles todavía son una opción si México no logra detener el cruce de personas inmigrantes en la frontera.

 

En vista de que no existen objetivos concretos para que México evite aranceles en el futuro ni hay seguridad de que el Congreso de Estados Unidos aprobará el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), una nube oscura de incertidumbre se cierne sobre la economía mexicana. En general, los ciudadanos emigran para escapar de economías debilitadas y de la falta de oportunidades económicas. Los aranceles producen más migrantes, e incluso las amenazas de aranceles también.

 

En la actualidad, la migración de mexicanos a Estados Unidos es mínima. El número de aprehensiones de personas de origen mexicano en la frontera sur se redujo un 81 por ciento entre 2007 y 2018, aunque hubo momentos en los que aumentó, en particular en 2013. También, el número de mexicanos que viven en Estados Unidos de manera no autorizada se ha reducido más de un millón con respecto a 2007. Un estudio del Centro de Investigaciones Pew muestra que el número de inmigrantes mexicanos no autorizados registrado en 2017 nunca había sido tan bajo en la historia reciente.

 

A consecuencia de que la economía mexicana se ha fortalecido, el producto interno bruto per cápita crece de manera estable y las tasas de natalidad han bajado, menos mexicanos quieren o necesitan abandonar su país. Cuando se desacelera la economía nacional, aumenta el número de mexicanos que se desplazan a Estados Unidos. Fue lo que ocurrió en 2013, cuando la economía se desaceleró a la mitad de la tasa de crecimiento de los años anteriores y se disparó la migración.

 

La economía mexicana atraviesa por un periodo de fragilidad, pues se contrajo durante el primer trimestre de 2019. La imposición de aranceles del cinco por ciento habría representado para México la pérdida de más de 1,2 millones de empleos. El 5 de junio, dos de las tres agencias calificadoras de crédito bajaron la calificación de la deuda soberana de México, en parte debido a las crecientes tensiones comerciales externas. Un día después, la calificadora Fitch bajó la calificación de la petrolera nacional, Pemex, a grado especulativo o categoría “basura, con perspectivas negativas”.

 

Estas condiciones menos favorables redundan en una menor estabilidad y previsibilidad del mercado, menor inversión extranjera directa y menos oportunidades económicas para los ciudadanos: los ingredientes perfectos para que aumente la migración. Por si fuera poco, al aceptar a las personas migrantes provenientes de Centroamérica mientras esperan sus audiencias de asilo en Estados Unidos, México no solo impondrá una carga adicional a los recursos de los gobiernos locales, sino que además creará tensiones sociales con los habitantes, en muchos casos exacerbadas por la retórica de Donald Trump.

 

Todavía no se sabe el modo en el que México financiará el despliegue de seis mil  miembros de la Guardia Nacional a la frontera sur. El presidente Andrés Manuel López Obrador reiteró la semana pasada que venderá el antiguo avión presidencial, adquirido en 2012 por más de 200 millones de dólares, además de más de cien aeronaves del gobierno. Esos recursos se destinarán a pagar las responsabilidades asumidas por el país conforme al nuevo plan de migración.

 

Algunos estudios señalan que superar el umbral de 8000 dólares de PIB per cápita tiene una fuerte correlación estadística con niveles más bajos de migración por razones económicas. El PIB per cápita en Honduras no llegó ni a los 5000 dólares en 2017. Guatemala y El Salvador superaron hace poco la marca de los 8000 dólares, y la migración económica fuera de El Salvador se ha reducido.

 

Muchas veces, en las naciones del Triángulo Norte, salir o no salir es cuestión de supervivencia. La ayuda extranjera que Estados Unidos daba a estos países solía estar dirigida a fortalecer las instituciones encargadas de garantizar seguridad. Desde hace algunos años, se habían ido sumando avances. No obstante, con el recorte oficial de la ayuda extranjera a partir del 17 de junio de 2019, esos avances se perderán y la migración de refugiados podría aumentar.

 

Al parecer, el presidente de Estados Unidos cree que retirarle la ayuda al Triángulo Norte y amenazar con imponer aranceles a México son maniobras diplomáticas que motivarán a los gobiernos a contener la migración, un problema que no sabe de fronteras. La realidad está en las antípodas: la falta de financiamiento para las agencias policiacas y otros tipos de asistencia en el Triángulo Norte solo acelerará la migración de refugiados de Centroamérica; por otro lado, condenar a la economía mexicana a la incertidumbre comercial solo acelerará la migración económica de México.

 

Por si no fuera suficiente cederle la carga del problema fronterizo estadounidense a México, Trump también ha amenazado al país con castigos si no logra detener el flujo de migratorio. Es cierto que las sanciones económicas son una herramienta diplomática a la que se recurre comúnmente, pero nunca antes en la historia se había visto que un país las utilizara en contra de su principal socio comercial.

 

Imponerle aranceles generales al aliado más cercano de ninguna manera desalentará la migración y tampoco ayudará a mejorar la situación de Centroamérica. Lo único que pueden lograr los aranceles y las amenazas de imponer aranceles es convertir en realidad la pesadilla del presidente Trump y la peor traición a su base: más inmigrantes de México en Estados Unidos.

 

Anunció que había llegado a un acuerdo con México para abordar el aumento del flujo de migrantes a su país desde Centroamérica. Como parte del trato, Trump acordó suspender indefinidamente una medida que habría sido extraordinaria: la imposición de aranceles escalonados a productos de México, el principal socio comercial de Estados Unidos, durante el primer trimestre de 2019.

 

Se evitó una crisis arancelaria fabricada… por ahora. Trump no solo apaciguó el descontento en muchos en su partido, el Republicano, por la amenaza de los aranceles, sino que esta situación le dio más capital político del que tenía antes. Sin embargo, los aliados de México y Estados Unidos saben que este presidente tiende a repetir sus jugarretas más de una vez. El domingo 9 de junio, reiteró que los aranceles todavía son una opción si México no logra detener el cruce de personas inmigrantes en la frontera.

 

En vista de que no existen objetivos concretos para que México evite aranceles en el futuro ni hay seguridad de que el Congreso de Estados Unidos aprobará el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), una nube oscura de incertidumbre se cierne sobre la economía mexicana. En general, los ciudadanos emigran para escapar de economías debilitadas y de la falta de oportunidades económicas. Los aranceles producen más migrantes, e incluso las amenazas de aranceles también.

 

En la actualidad, la migración de mexicanos a Estados Unidos es mínima. El número de aprehensiones de personas de origen mexicano en la frontera sur se redujo un 81 por ciento entre 2007 y 2018, aunque hubo momentos en los que aumentó, en particular en 2013. También, el número de mexicanos que viven en Estados Unidos de manera no autorizada se ha reducido más de un millón con respecto a 2007. Un estudio del Centro de Investigaciones Pew muestra que el número de inmigrantes mexicanos no autorizados registrado en 2017 nunca había sido tan bajo en la historia reciente.

 

A consecuencia de que la economía mexicana se ha fortalecido, el producto interno bruto per cápita crece de manera estable y las tasas de natalidad han bajado, menos mexicanos quieren o necesitan abandonar su país. Cuando se desacelera la economía nacional, aumenta el número de mexicanos que se desplazan a Estados Unidos. Fue lo que ocurrió en 2013, cuando la economía se desaceleró a la mitad de la tasa de crecimiento de los años anteriores y se disparó la migración.

 

La economía mexicana atraviesa por un periodo de fragilidad, pues se contrajo durante el primer trimestre de 2019. La imposición de aranceles del cinco por ciento habría representado para México la pérdida de más de 1,2 millones de empleos. El 5 de junio, dos de las tres agencias calificadoras de crédito bajaron la calificación de la deuda soberana de México, en parte debido a las crecientes tensiones comerciales externas. Un día después, la calificadora Fitch bajó la calificación de la petrolera nacional, Pemex, a grado especulativo o categoría “basura, con perspectivas negativas”.

 

Estas condiciones menos favorables redundan en una menor estabilidad y previsibilidad del mercado, menor inversión extranjera directa y menos oportunidades económicas para los ciudadanos: los ingredientes perfectos para que aumente la migración. Por si fuera poco, al aceptar a las personas migrantes provenientes de Centroamérica mientras esperan sus audiencias de asilo en Estados Unidos, México no solo impondrá una carga adicional a los recursos de los gobiernos locales, sino que además creará tensiones sociales con los habitantes, en muchos casos exacerbadas por la retórica de Donald Trump.

 

Todavía no se sabe el modo en el que México financiará el despliegue de seis mil  miembros de la Guardia Nacional a la frontera sur. El presidente Andrés Manuel López Obrador reiteró la semana pasada que venderá el antiguo avión presidencial, adquirido en 2012 por más de 200 millones de dólares, además de más de cien aeronaves del gobierno. Esos recursos se destinarán a pagar las responsabilidades asumidas por el país conforme al nuevo plan de migración.

 

Algunos estudios señalan que superar el umbral de 8000 dólares de PIB per cápita tiene una fuerte correlación estadística con niveles más bajos de migración por razones económicas. El PIB per cápita en Honduras no llegó ni a los 5000 dólares en 2017. Guatemala y El Salvador superaron hace poco la marca de los 8000 dólares, y la migración económica fuera de El Salvador se ha reducido.

 

Muchas veces, en las naciones del Triángulo Norte, salir o no salir es cuestión de supervivencia. La ayuda extranjera que Estados Unidos daba a estos países solía estar dirigida a fortalecer las instituciones encargadas de garantizar seguridad. Desde hace algunos años, se habían ido sumando avances. No obstante, con el recorte oficial de la ayuda extranjera a partir del 17 de junio de 2019, esos avances se perderán y la migración de refugiados podría aumentar.

 

Al parecer, el presidente de Estados Unidos cree que retirarle la ayuda al Triángulo Norte y amenazar con imponer aranceles a México son maniobras diplomáticas que motivarán a los gobiernos a contener la migración, un problema que no sabe de fronteras. La realidad está en las antípodas: la falta de financiamiento para las agencias policiacas y otros tipos de asistencia en el Triángulo Norte solo acelerará la migración de refugiados de Centroamérica; por otro lado, condenar a la economía mexicana a la incertidumbre comercial solo acelerará la migración económica de México.

 

Por si no fuera suficiente cederle la carga del problema fronterizo estadounidense a México, Trump también ha amenazado al país con castigos si no logra detener el flujo de migratorio. Es cierto que las sanciones económicas son una herramienta diplomática a la que se recurre comúnmente, pero nunca antes en la historia se había visto que un país las utilizara en contra de su principal socio comercial.

 

Imponerle aranceles generales al aliado más cercano de ninguna manera desalentará la migración y tampoco ayudará a mejorar la situación de Centroamérica. Lo único que pueden lograr los aranceles y las amenazas de imponer aranceles es convertir en realidad la pesadilla del presidente Trump y la peor traición a su base: más inmigrantes de México en Estados Unidos.

 

Con información de…

 

https://www.nytimes.com/es/2019/06/21/aranceles-mexico-migracion/

 

 

AGENCIA IMAGEN DEL GOLFO