Los periodistas porteños se solidarizaron este día con uno de los suyos, de los nuestros, que está sufriendo, junto con su familia, las atrocidades que han padecido otros colegas y miles y miles de mexicanos, inermes ante la embestida del crimen organizado y, en no pocos casos, de los propios aparatos del Estado, cuando se trata de revanchas de carácter político.

Se han mencionado varias posibles fuentes de responsabilidad en el secuestro de Marcos Miranda. Su línea independiente lo llevó a ser objeto de amenazas de Miguel Ángel Yunes, de Jorge Winckler y de Eric Cisneros, según ha trascendido.

Esto es muy penoso y preocupante. Que los gobernados se percaten de que personajes que deben tener un alto deber cívico, ético y legal para la protección de los ciudadanos y las libertades, sean citados como posibles perpetradores de actos criminales. No los acusamos, sólo referimos que quienes nos gobiernan deberían gozar de un prestigio irreprochable y una conducta a toda prueba.