Durante seis meses hemos escuchado de integrantes del gobierno estatal un sinnúmero de irregularidades cometidas durante el gobierno encabezado por Yunes Linares, sería audaz negar que no las hubo, pero esa tarea le corresponde al órgano fiscalizador y en cierta medida al de Control, sin sus dictámenes lo demás son fuegos fatuos, que han servido para el golpeteo político, y sin duda se vale. Pero se abusa, porque, por ejemplo, el Secretario de Educación Pública, parece más relator de irregularidades que encargado de uno de los ramos más importantes del gobierno, porque se muestra hiperactivo en las denuncias mediáticas. En la más reciente señala que aproximadamente 500 obras escolares quedaron inconclusas, pero más que denunciar debiera hacer porque se concluyan e imaginar cómo le hace un gobierno de dos años para al menos iniciar esa gran cantidad de obras; pero pareciera que la intención no es corregir, sino aporrear, pegarle al gobierno anterior y golpear al Fiscal, eso implica pérdida de tiempo y descuido de sus funciones.