Por Juan José Llanes Gil del Ángel

SOBRE MEDINA MORA

El 11 de marzo de 2015 publiqué en mi muro esta reflexión, de la que retomo algunas partes:

“”EDUARDO MEDINA MORA SE VA A SENTIR RARO…

Firmé la petición de change.org en el sentido de que NO SE DESIGNARA a Eduardo Tomás Medina-Mora Icaza como Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, porque pensé que ya demasiados incapaces tenemos impartiendo justicia.
No prosperó, claro, y Medina Mora es ya Ministro. Creo que se va a sentir raro en el Más Alto Tribunal de la Nación, porque sus ahora pares, a diferencia suya, por lo menos han tenido experiencia en la actividad jurisdiccional.

Medina Mora, ha sido un burócrata gris que, si bien fue Procurador General de la República, se destacó sobre todo por los fracasos que le propinó el propio Poder Judicial Federal al que ahora se incorpora: él era el titular de la PGR cuando el “Michoacanzo” (en mayo de 2009), donde 38 funcionarios fueron detenidos, Y LUEGO LIBERADOS por el Poder Judicial por inconsistencias de la Procuraduría. También él era el Procurador General cuando el incendio de la guardería ABC de Hermosillo, que culminó con la determinación de la SCJN de que se violaron gravemente Derechos Humanos
Aparte de eso, fue Secretario de Seguridad Pública Federal, Director General del CISEN, y autor de un libro cuyo título explica por sí solo sus alcances: “Las pesquerías en la zona económica exclusiva; un ensayo interpretativo de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derechos del Mar”, editado por la Secretaría de Pesca en 1988.
¿En qué podrá contribuir Medina Mora al Derecho mexicano?
…””

Cuatro años después, estalla en los medios de comunicación el tema de las millonarias transferencias de dinero de Medina Mora a cuentas bancarias en el exterior.

Él mismo sale en su defensa, y alude a la ilegalidad en la obtención de tales reveladores datos, que conducen a la creencia fundada de que se habría enriquecido de manera ilícita.

Hace uso, entonces, de lo que la doctrina llama “teoría de los frutos del árbol envenenado”, que hace referencia a las pruebas de un delito obtenidas de manera ilícita, lo que impediría -a posteriori- en un proceso judicial, ser utilizadas en contra de cualquier persona y que, por ende, son pruebas nulas.

Algo aprendió Medina Mora, pues, de su triste paso por la SCJN: por lo menos, la teoría a la que me refiero y que ha sido tema de muchas jurisprudencias de unos años para acá. El punto es que, en su torpeza, el aún ministro (que lo es por obra y gracia de otro delincuente: EPN), trasluce la posible veracidad de la información: sí, el señor se ha enriquecido, y no precisamente con su salario.

No cabe duda: Quod natura non dat, la Suprema Corte non præstat