Serpientes y escaleras

Salvador García Soto 

 

Aunque aparentemente no hubo sorpresas y los pronósticos de las encuestas previas se cumplieron en las elecciones de ayer domingo, con Morena ganando las dos gubernaturas y el PAN perdiendo dos bastiones como Puebla y Baja California, los resultados en los seis estados traen mensajes, lecturas y porcentajes dignos de un análisis más detallado y menos simplista. Por ejemplo, en Puebla en la votación por partido, el candidato del PAN, Enrique Cárdenas, gana más votos, 333 mil 218, con 75% de casillas computadas, mientras Miguel Barbosa sólo obtiene 286 mil 791 sufragios por Morena, pero gana el gobierno con los votos de sus aliados, PT con 100 mil, y PVEM con 70 mil.

 

Es decir, que medida en la votación por partido, los panistas superaron con mucho (casi 50 mil votos) a Morena en Puebla. Sólo que al PAN, se le desinflaron sus aliados, el PRD sólo le aportó 37 mil votos y el MC, 32 mil votos, mientras que a los morenos juntos, PT y PVEM le aportaron en conjunto casi 200 mil votos. ¿Qué hubiera pasado si Miguel Barbosa hubiera competido sólo por Morena, contra Cárdenas sólo por el PAN? Los hubieras no existen, pero el partido del presidente Andrés Manuel López Obrador, perdió casi 600 mil votos en un año en la entidad poblana, si se compara la votación de anoche con la que el mismo Barbosa obtuvo el 1 de julio de 2018, cuando ganó más de 1 millón de votos.

 

¿Qué sucedió anoche en la entidad poblana?, donde además Morena pierde la capital Puebla y toda la zona Metropolitana, y tiene que apuntalarse en el voto rural, el mismo que hace un año, en la elección pasada, Miguel Barbosa decía que era donde “Rafael Moreno Valle nos hizo trampa en las comunidades rurales”. Hoy son esas comunidades las que le dan su mayor votación al candidato morenista, mientras las zonas urbanas más importantes le dieron la espalda. Parece que la división interna de Morena, por el pleito con el grupo de Alejandro Armenta y Ricardo Monreal, terminó golpeando al morenismo en Puebla, donde le habrían hecho “brazos caídos” a Barbosa; esa es una lectura, pero la otra es que el partido oficial acusa ya un desgaste de 5 meses de gobierno del López Obrador. ¿Será?

 

Mientras, en Baja California, aunque hasta el cierre de esta columna apenas iba el 5% de actas computadas, la tendencia y las encuestas de salida confirmaban un triunfo más holgado para Jaime Bonilla, que con la marca de Morena y sus aliados del PVEM, PT y el local Transformemos, con el 48% de los votos se apuntaba un triunfo contundente de casi dos a uno con relación al PAN que  perdió la gubernatura con un segundo lugar de 25%, mientras el resto el voto se atomizó entre PRD, PRI, MC y Partido de Baja California, con porcentajes todos por abajo de 10%. ¿Qué tanto pesó en el triunfo de Morena la sangría de buena parte del PRI, cuyos liderazgos y votación se fueron con el empresario Bonilla? Ese es un tema que habrá que analizar.

 

Por lo demás, en el resto de los estados el PAN se impone de manera contundente en Tamaulipas, de la mano del gobernador Francisco García Cabeza de Vaca que gana 21 de 22 distritos del Congreso local con 44% de la votación total, por lo que tendrá mayoría absoluta, y Morena no logra ganar más que 1 distrito, el 11 de Matamoros con Leticia Sánchez, aunque es segunda fuerza con 28% de los votos. Cabeza de Vaca confirma así su capacidad de operación política —y con recursos públicos dicen sus críticos— en el estado, y se coloca como el panista más ganador en la jornada electoral de ayer domingo.

 

Mientras que en Quintana Roo, Morena y su alianza con el PT y el PVEM, controlarán el Congreso local al ganar 11 de los 15 distritos, mientras el PAN se queda con 3 y el PRI con 1, el 11 de Cozumel. En Durango, el PAN también consolida su dominio, de la mano del gobernador José Rosas Aispuro, y mantiene el gobierno de la capital, Durango y 18 municipios más que gana en coalición con el PRD, mientras Morena gana sólo dos municipios, pero se lleva Gómez Palacio, la segunda ciudad del estado, y Otaez. Y finalmente Aguascalientes, también se impone el PAN y su gobernador Martín Orozco, y los panistas ganan 5 municipios, incluida Aguascalientes, la capital; Morena sólo obtiene 1 municipio, el PVEM gana 2 municipios, y el PT, PRD y el PRI, 1 municipio cada uno.

 

En resumen, se diría que Morena gana dos gubernaturas, pero en Puebla retrocede en votación y solo pierde frente al PAN, aunque lo rescatan los votos de sus aliados PT y PVEM; mientras que el PAN se mantiene y se confirma como la segunda fuerza política, la única con posibilidades de pelearle el voto al lopezobradorismo y a Morena; en tanto que el PRI se desfonda y parece que sigue desangrándose en su votación, el PRD se sostiene de la mano de los panistas, MC gana fuerza propia en su votación total, el PT sigue creciendo pegado a López Obrador, y el PVEM vuelve a ser el partido satélite decisivo, pero ahora de Morena y de López Obrador, que le da triunfos con sus votos, como antes lo hizo con el PAN y con el PRI.

 

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