Usted Dirá…..

Por: Roberto Valerde García

Este martes trascendió que el contador Lorenzo Antonio Portilla Vázquez, titular del Órgano de Fiscalización Superior del Estado (ORFIS) por sus siglas, presentó ante la Fiscalía General de la República (FGR), cuatro denuncias penales en contra del anterior gobierno del estado, encabezado por Miguel Ángel Yunes Linares debido a presuntas anomalías detectadas durante los ejercicios 2017 y parte del 2018 por un monto estimado en 91 mil millones de pesos.

Lorenzo Portilla, hay que decirlo, no actuó por iniciativa propia, sino obligado por el Congreso del estado, a consecuencia del anteproyecto presentado por el diputado de Morena, Erick Domínguez desde noviembre pasado, en el cual se pedía una revisión exhaustiva al sistema estatal de videovigilancia anunciado por Yunes Linares y que comprende 6 mil 476 cámaras en ciudades como Pánuco, Poza Rica, Xalapa, Veracruz, Córdoba y Coatzacoalcos.

Con base en registros hemerográficos y digitales, puedo afirmar que el titular del ORFIS se presume impoluto y no se cansa de declarar ante los medios que desde que asumió el cargo en 2012 por un periodo de siete años hasta 2019, actúa con apego a la ley, con transparencia y honestamente. Bueno eso es lo que él dice, aunque también reconoce que alcaldes, ex alcaldes y ex funcionarios en capilla, sí le han hecho ofrecimientos económicos, pero que jamás sucumbe a la tentación. Teeernurita, ¿usted le cree?

Diversos actores políticos lo colocan en la línea de fuego, lo cuestionan e incluso lo acusan de miopía y de omisión al no detectar en tiempo y forma todas las tropelías que cometió la gavilla duartista.

Fue precisamente el ex gobernador del PRI, actualmente preso, quien le otorgó el encargo. Pero hay que decirlo con todas sus letras, Lorenzo Portilla Vázquez, primero obedeció a su amo priista, luego se le tendió de tapete y sirvió a los intereses del gobierno panista encabezado por  Yunes Linares y si no es así, que explique cómo pasó por alto y permitió los millonarios contratos asignados a José de Jesús Mancha Alarcón, sabiendo que es dirigente estatal del PAN y obviándose que había un conflicto de interés.

Antier, Portilla Vázquez, habría mordido la mano que en algún momento le dio de comer y, para congraciarse ahora con los Morenos, interpuso cuatro denuncias contra el ex gobernador Miguel Ángel Yunes Linares.

Las razones de este gatopardismo pueden ser muchas, pero no debemos perder de vista que en octubre próximo concluye el periodo constitucional para el que fue electo y ya manifestó abiertamente que buscará la reelección.

Luego entonces, parecer servil y útil a los intereses del gobierno de Cuitláhuac García Jiménez es “conditio  sine qua non”, o lo que es lo mismo, “condición sin la cual no” puede lograr su propósito, o sea la reelección.

Aunque usted no lo crea es probable que haya dentro de la política quienes no tienen claro qué es el gatopardismo, sin embargo, gozan de sus beneficios; también hay quienes lo conocen pero uyy, no lo aceptan y quienes absolutamente conscientes lo practican, siempre lo niegan.

Muchos simulan asustarse, pero llevan años a la sombra del gatopardismo, porque así conviene a sus intereses, “robalean”, se mueven a su entera conveniencia, lo mismo en agua dulce que salada, a la izquierda o a la derecha.

El término gatopardismo, tiene su origen en la novela italiana del escritor Giuseppe Tomasi di Lampedusa, misma que escribió el siglo pasado, que se editó después de su muerte y que en el año de 1963 fue hecha película por Luchino Visconti.

Dentro de la política, este término alude a la premisa de que “hay que cambiar todo, para que nada cambie”, es decir, se aplica frente a las estrategias de simulación o embuste para evitar que se modifiquen los viejos sistemas que favorecen a unos cuantos y perjudica a la mayoría, haciéndonos creer que ahora sí hay un cambio.

A través de diversos medios impresos, electrónicos y digitales ya se escuchan voces en contra de la posible reelección del titular del ORFIS. La Comisión de Vigilancia del Congreso debe designar a un nuevo auditor general en el estado o de lo contrario los veracruzanos padeceríamos un caso similar al del fiscal general, Jorge Winckler Ortiz, que no ata ni desata, no resuelve y aunque lo quisiera hacer, no lo dejan, mientras que los únicos afectados somos los ciudadanos que exigimos justicia ante tantos delitos.

La hipocresía, el cinismo, el engaño, la corrupción y la manipulación se resisten, se niegan a morir. ¿Cuántos alcaldes a lo largo y ancho del estado han saqueado las arcas de sus municipios?, ¿cuántos están purgando una condena? ¿cuántos encargados de más de 350 entes fiscalizables llenaron las talegas y hoy se dan la gran vida muy quitados de la pena? ¿cuántos de esos han pisado si quiera la cárcel, tan solo por ser llamados a cuentas?, ¿cuántas de las más de 150 denuncias presentadas y que presume el titular del ORFIS, han derivado en el reintegro de los millones y cuántos funcionarios purgan una condena?

Usted dirá, amable lector, ¿es gatopardismo puro o no?, pues aunque el señor Lorenzo Portilla Vázquez pretenda endulzarnos el oído, jure y perjure que audita con firmeza y que se ha cambiado todo, lo único cierto es que NADA HA CAMBIADO. Es cuanto.