Durante las últimas décadas la tecnología en automóviles eléctricos ha avanzado cada día más. Sin embargo, las exigencias en su fabricación hacen de estos medios de transporte un objeto muy difícil de conseguir para los medioambientalistas. NanoFlowcell es la compañía suiza que busca disminuir esta problemática que suponen los vehículos eléctricos. Un auto que funciona a partir de agua salada es el producto estrella de esta empresa europea que espera, no solo poner en los primeros lugares del mercado a la compañía, sino también contribuir para beneficiar el medio ambiente.

Quantino es el proyecto que se ha venido fraguando desde el año 2014. A pesar de no contar con un diseño llamativo, ni las proporciones deseables, el punto fuerte de este transporte se halla en su innovadora tecnología de baterías de flujo. Esto lo hace destacar entre productos que utilizan baterías de iones de litio o de combustibles. La solución que utilizan las baterías de flujo se le conoce como electrolito bi-ion, un derivado del agua marina no inflamable ni toxico.

El vehículo cuenta con cuatro motores eléctricos que generan 108 caballos de fuerza. Puede alcanzar una velocidad máxima de 200 km/h y puede ir de 0 a 100 en menos de cinco segundos. Además, este vehículo se caracteriza por su rendimiento, seguridad, respeto por el medio ambiente y fácil mantenimiento. Con el fin de crear un automóvil eficaz, tecnológico y sostenible, NanoFlowcell se dio a la tarea de construir este ejemplar, del cual ya se han hecho 3 reproducciones.

La fabricación de productos que beneficien al ecosistema siempre será plausible. No obstante, aquellos productos que pueden ser adquiridos, utilizados y disfrutados por muy pocos siempre tendrán su punto de controversia. ¿De verdad estas empresas buscan fomentar el cuidado del medio ambiente o solo querrán llenar sus bolsillos a expensas de este propósito social?

LBP Noticias