Marco Miranda Cogco, Marmiko, es un periodista muy conocido del puerto de Veracruz, y un espécimen reporteril típico, amante de las primicias, usualmente prolífico productor de sus notas y con excelente olfato para capturar de inmediato lo que reviste carácter noticioso.

Su secuestro, la mañana de este miércoles, no vaticina buenos tiempos para la certidumbre que debe tener la actividad periodística, pero tampoco para la estabilidad política que requiere el régimen estatal, que sumará a las innumerables presiones que tiene, la de ser objeto de atención mundial por la eventual falta de garantías para la prensa.

Por si fuera poco, la familia asegura que el comunicador recibió amenazas provenientes del Gobierno.

El régimen tiene que aplicarse para rescatarlo y devolverlo con bien a su casa, antes de entrar en una avalancha sin retorno. Nos sumamos al gremio para exigir que esto suceda y además se brinden garantías a la actividad periodística.