Línea Caliente

Por Edgar Hernández*

 

¡El Sida, cuando la muerte los alcanza!

 

Sergio René siempre hizo ronda en la escuela con Rocío y Zenyazen, pero ya en la en la UV, trabaría una relación de pareja que lo marcaría para siempre.

La idea siempre fue que compartieran todo, absolutamente todo: el trabajo, la política y una vida juntos hasta el final del camino.

Los caminos, sin embargo, no son como uno los piensa.

Sergio René y su pareja estudiaron en el mismo campus, aunque uno se fue por el lado de la Filosofía, el otro por la ingeniería. Ambos culminaron como doctores con calificaciones de excelencia. Coronarían además una estrechísima relación que los llevaría a los antros, al consumo de enervantes y a una relación sexual libre.

Algo, sin embargo, se atravesó en su camino.

Antes de concluir sus estudios universitarios Sergio René decidió dedicarle su tesis al amor de su vida. Así fue. En el proemio reseña de manera breve el cariño, afecto y agradecimiento por todo lo que ha sido ese “amor eterno”. Ratifica asimismo, orgullosamente pertenecer a la comunidad Lésbica, Gay, Bisexual y Transgénero.

Así, ya libres de la rutina de las clases, aunque con ganas de tener algo de dinero, la pareja se decide por la academia. La oportunidad, sin embargo, llega primero para uno de los dos.

Estudiar en Europa ¡lo máximo!.. Más si se van juntos para ventilar su relación fuera de esta odiosa aldea que todo lo mira y todo lo juzga.

La pareja se va para nunca regresar, pero el nunca, sin embargo, no existe para quien ha sido inseminado por la política, así que más rápido que aprisa vienen de regreso.

La política marcaría su ruta y no precisamente por el lado del PRI ya que el partido oficial nunca fue opción. La oposición de derecha menos. No cabía para los desposeídos, así que la izquierda paniaguada y dividida se convierte en la opción, una opción que al nacimiento de un movimiento de regeneración nacional se convertiría en la bandera, en la real historia de su vida.

Pero como nada es fácil, menos cuando se empieza de cero en el marco del machismo de la política, los obstáculos poco a poco se superarían no importando empezar como animador en los mítines políticos.

Nada fácil serían los siguientes años, hasta que un buen día después de largos años de protesta callejera, es visto con gran simpatía por el gran Tlatoani, quien lo adopta, lo hace suyo e incorpora a las grandes ligas.

Primero lo hace diputado y luego aspirante al máximo cargo de representación popular. La fortuna, entonces sí, empezó a sonreírle y con ella la cascada de cosas buenas para Sergio René, quien  también es participe de las mieles del poder.

Que va para la diputación pues ahí está Sergio en la suplencia; que gana la gubernatura, pues ahí está comprometido para la secretaría particular o una secretaria de estado.

Todo era cuestión de tiempo.

Los tiempos, sin embargo, son no son leales con esta pareja inclinada hacia la homosexualidad. Una mañana, luego de enterarse de la fausta noticia de que la pareja de Sergio René, sería el próximo gobernador de la entidad más rica de la república, se entera de que tenía VIH.

Vuelto loco el compañero de vida de Sergio René no daba crédito.

Justo cuando habían llegado a la cima del poder, el amor de su vida entraba en la parte más complicada de su salud, ya desde un par de años atrás deteriorada.

El pasado 11 de diciembre el portal “Versiones” da cuenta que Sergio René Cancino Barfusson “está muriendo” aduciendo una enfermedad renal, sin especificar.

“¡Llévenlo a Houston con los mejores especialistas!”, grito desesperado su ya para entonces poderosa pareja sentimental. Lo que seguiría, sin embargo, serían tiempos difíciles. De dolor. De una imposible resignación. De estar preparados para la peor.

Hoy Sergio Rene está en etapa terminal y su compañero de vida está devastado, pero también temeroso ¿Acaso también porta ese contagio mortal?.

Tiempo al tiempo.

 

*Premio Nacional de Periodismo