Hace unas semanas le pregunté a mis alumnos qué opinión tenían de México desde una perspectiva económica.

Antes de esto, les dije que el nombre de la materia, en mi opinión era un error, se llama Problemas Económicos de México. Si estuviera en mis manos, sería Oportunidades Económicas de México en el Siglo XXI o algo así. Pero en fin, la materia se queda con su nombre, pero la perspectiva con la que la abordaremos será desde las oportunidades que nos brinda una economía como la de nuestro país.

Pero pasemos a las preguntas: La primera era que me dijeran si para ellos México era un país pobre o rico; La segunda pregunta era si México era un país industrializado y exportador o agrícola e importador; Para terminar con una tercera pregunta, ¿Es México uno de los países más importantes del mundo?

Son preguntas sencillas y lo que me interesaba era que las respuestas obedecen más a la apreciación colectiva que tenemos del país que a la realidad misma. Sus respuestas fueron que, México es un país MUY pobre, que carecía de industria, era importador de toda clase de productos y que no figuraba entre los países más importantes del mundo.

Cuando les dije que México es la doceava economía del mundo, un país de reciente industrialización que basa su economía en la exportación y que por PIB, sea nominal o por PPA, lo convierte en un país extraordinariamente importante a nivel mundial. Les puedo asegurar que no lo podían creer, fue como romperles una creencia profundamente arraigada en su sistema de valores.

Les expuse que somos el octavo productor de automóviles y que en esta industria gravitan una serie de empresas de suministros y servicios del que dependen millones de empleos. También les dije que nuestras exportaciones son mayores que la suma de todas las exportaciones de todos los países de América Latina y que seguimos siendo un país petrolero, pero esta industria cada vez tiene menos participación en la economía del país.

Me sorprendió que lo que domina es el México de la percepción, es decir, los mexicanos tenemos una idea muy pobre de lo que es nuestro país y sus enormes potencialidades, por eso les aclaré que la visión que tenemos como mexicanos correspondía a una idea del siglo XX y no a la realidad actual.

Ya en la discusión en el aula, les pregunté si sabían que era la inflación y a qué obedecía. Sus respuestas eran parciales y ninguno pudo explicar que la ocasionaba. Les comenté que la inflación era un impuesto que nos aplicaban cuando el estado gasta de más, es decir, incurre en déficit, y que solo hay tres formas de cubrir el déficit: cobrar más impuestos, pedir prestado o echar a andar la máquina de hacer billetes. La primera le causa mucho temor a los gobernantes, la segunda puede ser la ruta del fracaso y la tercera es el fracaso garantizado.

Con dibujos y algo que pretendían ser gráficas en el pizarrón, intenté explicarles que el valor de una moneda radica en la disciplina fiscal y la fortaleza económica de un país. Muchos gobernantes han tratado decretar crecimientos económicos y controles en el mercado y TODOS han fracasado.

Una cosa que me sorprendió fue que los jóvenes sobrevaloran la importancia económica de Cuba en el mundo. Están seguros que Cuba es un país mucho más rico y próspero que México. Ven a la isla como un paraíso de libertades, igualdad y potencia económica y científica que bien podría replicarse en toda américa latina para felicidad de todos.

Les tuve que decir que Cuba es un país muy pobre, donde sus ciudadanos no tienen libertades, la única igualdad que obtuvieron fue la de la pobreza y su potencia económica y científica es uno de los mitos mejor logrados en el último medio siglo.

Algo me quedó claro en esta clase, la izquierda es incapaz de vencer la realidad, pero al ser dueña del relato, escribe una realidad alterna en la que es triunfadora y poderosa. Por desgracia, muchos en México prefieren vivir en esa realidad alterna que escribe la izquierda.

Ya para terminar, les dije que el gobierno se equivoca de camino, la desigualdad no es un problema, el problema que debemos combatir es la pobreza. Les aseguré que la desigualdad tiene que ver más con un sistema de privilegios que con una politica de libertades económicas.

Los paises más ricos y prósperos del mundo son las democracias liberales con economía de libre mercado, no hay más y no hay para donde más jalar.

Y el que no me crea, lo invito a darme una lista de países donde el socialismo haya tenido éxito.

Jorge Flores Martínez

Jorgeflores1mx@nullme.com