Desde el Café 

Bernardo Gutiérrez Parra 

Catorce veces en menos de tres minutos, el gobernador Cuitláhuac García pronunció este martes las palabras Fiscal y Fiscalía en una entrevista banquetera, y en una clara muestra de que su obsesión por el Fiscal Jorge Winckler es tan patológicamente grave, que apuesto mi quincena a que va a terminar en el diván de un psiquiatra. 

El resultado de esa obsesión está en los memes; en los ácidos chistes de cantina y en las chacotas de oficina donde Cuitláhuac es dilapidado cruelmente. En la radio se escucha una pegajosa canción a ritmo de merengue titulada “Fue el Fiscal” donde también se mofan del mandatario estatal. 

Pero el Fiscal sigue de moda entre los morenos porque hasta la jefa de la Oficina de Programa de Gobierno, Waltraud Martínez Olvera, lo agarró de pretexto para justificar su supina ineptitud.

Waltraud dijo que la FGE debe de reclasificar los datos de feminicidio que se han publicado las últimas semanas, pues no todos los asesinatos de mujeres son feminicidios. “No se han realizado las reclasificaciones, y pedimos que se hagan precisamente para tener los datos precisos y abordar el problema”. 

Ah vaya, ¿con esto se debe entender que hasta que se “reclasifiquen” esos atentados deleznables, su Oficina y Cuitláhuac se van a poner a trabajar en un proyecto que al menos los inhiba? 

Su perla verbal fue cuando dijo que es prematuro pedir resultados a la actual administración porque apenas acaba de cumplir su séptimo mes en el poder.  

He visto funcionarios cínicos en mi vida, pero me faltaba saber de Waltraud Martínez. ¿Cuándo dejará de ser prematuro pedirle resultados al gobernador, señora? ¿Acaso en dos, tres o cinco años? 

Por obligación, Cuitláhuac debió empezar a dar resultados 60 días después de su toma de posesión, porque se supone que tuvo cinco meses para realizar junto con su equipo de trabajo, una serie de proyectos a corto y mediano plazo; en especial un plan contra la inseguridad. Pero nunca hizo nada, como nada ha hecho hasta ahora que no sea culpar de todo al Fiscal. 

Y el resultado ahí está, en sólo seis meses más de 120 muertas. 

Por mucho que se reclasifiquen los feminicidios, nada cambiará el hecho de que este primer semestre en la vida de Cuitláhuac como gobernador, el número de muertes violentas contra las mujeres ha sido el más alto en toda la historia reciente de Veracruz. Y todas y cada una son su responsabilidad; son “Las muestras de Cuitláhuac” y no del Fiscal Jorge Winckler.

Pero la señora Martínez Olvera siguió desbarrando retadora: ¿Cuándo en administraciones anteriores se había atendido a colectivos de familiares de desaparecidos? De parte del gobierno estatal muy poco, es cierto… igual que ahora. ¿Cuándo se había liberado un recurso económico para los niños que se quedaron sin el sustento de sus padres? A nivel federal, de Díaz Ordaz para acá y a nivel estatal de Murillo Vidal para acá, incluso en la época de los inefables Duarte y Yunes Linares. 

Lo que no habían padecido los menores ni sus padres era que los dejaran sin estancias infantiles. 

“Las promesas del gobernador están ahí” dijo la funcionaria y debe ser. Ahí, en el fondo de un cajón de la Oficina de Programa de Gobierno. “Se están programando”, agregó.  Uta… ¿seis meses y aun no las terminan de programar? ¿Pues qué hace cuando no trabaja, señora Waltraud?

Hay avances y rezagos indicó la mujer que reiteró su petición de que se reclasifiquen los feminicidios. 

Waltraud Martínez debe entender que no se trata de reclasificar nada, sino de ponerse a trabajar. Y no echarle la culpa al rezago ni al Fiscal Jorge Winckler (que al menos desquita su sueldo), sino a la ineptitud de su jefe el gobernador y de su gobierno. 

 

Los 23 feminicidios que van en este mes de junio, con lo único que tienen que ver es con la falta de un proyecto de seguridad para las mujeres, que de haber existido, los habría evitado. 

 

Por todo lo anterior, ya dejen de joder con el Fiscal porque lo están victimizando. Palabra que sí.   

 

bernardogup@nullhotmail.com