CLAROSCUROS

José Luis Ortega Vidal

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Después de la expropiación del petróleo en 1938 por el presidente Lázaro Cárdenas se fortaleció un nacionalismo que, por esa vía, duró prácticamente hasta el final del siglo XX.

Mientras la identidad mexicana se fortalecía y resistía crisis económicas, un control férreo del poder antidemocrático, la represión salvaje a disidentes de todos los niveles, los modelos macroeconómicos impuestos durante el priato y el panismo se derrumbaban como fichas de dominó tras décadas de sostenimiento corporativo, en beneficio de una cúpula y lejano de toda misericordia de los millones que forman la mayoría de la población.

A punto de concluir la segunda década del siglo XXI no queda claro cuál es la apuesta –en términos de modelo macroeconómico- de la Cuarta Transformación.

Hay un nacionalismo redivivo, sí.

Hay un compromiso político de lucha contra la corrupción y otro para combatir la injusticia social, también.

Nadie puede estar en desacuerdo con tales propósitos o al menos la mayoría los apoya desde el 1ro de julio del 2018.

La gran pregunta a un año de que más de 30 millones de votantes le entregaran el poder a MORENA no es el qué…sino el cómo…

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Con perspectivas de Producto Interno Bruto que podrían cerrar el 2019 con un patético 1 %…

Con ineficacia en el aparato burocrático general: miles de pobres no reciben aún los beneficios de BIENESTAR…

Con luchas intestinas en el aparato de gobierno y un General que reconoce las pugnas de sus Capitanes pero opta abiertamente por no calmar los ánimos pese a las afectaciones en el rumbo de la nave…

Con la clausura oficial del modelo Neoliberal pero los latidos de dicha visión -herencia de Milton Friedman- presentes en un aparato que por su tamaño y su estructura no es posible modificar en un sexenio…

Con una duda certera: ¿a cuál estatismo regresaríamos? ¿al de la sustitución de exportaciones? ¿al de desarrollo estabilizador? ¿o al pragmático populismo echeverrista, sazonado con la corrupción y el “orgullo del nepotismo” lopezportillista?

La renuncia de Carlos Urzúa sólo ha venido a sembrar más dudas…

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Y es que del 18 de marzo de 1938 al 11 de julio del 2019 todos los modelos macroeconómicos impuestos en México han fracasado.

En Veracruz la primera huella de la nacionalización petrolera ocurrió con éxito histórico en Poza Rica de Hidalgo.

Se generó entre la década de los 30s, durante los 40as,  tuvo su auge en los 50s –cuando nace Poza Rica como municipio libre y es separado del municipio totonaco de Coatzintla- para extenderse durante  los 60s y 70s.

Casi medio siglo de poderío económico que no necesariamente se tradujo en desarrollo social…

Hoy Poza Rica de Hidalgo, Veracruz, constituye un potencial comercial en el centro-norte de la entidad y aún operan en su territorio algunas oficinas de PEMEX.

Dejó de tener el poderío industrial del que gozó a la mitad del siglo XX.

No hay exploración, perforación de pozos ni extracción de crudo…

No hay refinación…

No hay trabajo petroquímico…

Hay transportes, revisiones, envíos de trabajadores especializados a otras entidades como Tamaulipas o regiones como Chicontepec, en la huasteca veracruzana.

Poza Rica forma parte del Paleocanal, ubicado en los estados de Puebla y Veracruz, dentro de la cuenca Tampico-Misantla, cuya superficie territorial asciende a 3 mil 800 kilometros cuadrados y es una de las principales cuencas productoras del país.

Ahí hay petróleo y gas natural para competir con Arabia Saudita, por ejemplo.

No obstante se requiere inversión para extraerlo por la dificultad de su ubicación y en algunos casos sería obligado el empleo de la polémica técnica de fracking.

Frente a ello Petróleos Mexicanos es la empresa de su tipo más endeudada en el mundo.

Sus pasivos rebasan los 106 mil 502 millones de dólares de deuda financiera total.

La deuda financiera de PEMEX a corto plazo es por el orden de los 14 mil 437 millones de dólares.

La deuda financiera a largo plazo oscila alrededor de 92 mil 065 millones de dólares.

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Tras el fracaso de los modelos macroeconómicos estatistas, en la década de los 80s dio inicio el proceso de privatización de las empresas de gobierno.

Remito al ensayo Las privatizaciones en México de Emilio Sacristán Roy:

Introducción

La privatización de empresas estatales empieza en el mundo con el gobierno de Margaret Thatcher en el Reino Unido, y esta política se extiende a diversos países.2 Entre los países en desarrollo y en América Latina, Chile es el país que inicia este proceso y lo lleva a cabo de la manera más vigorosa.3 En el ámbito internacional, la privatización se convierte en una de las recetas de la sana política económica recomendada por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. El secretario del Tesoro de Estados Unidos también hace suya esta receta. Es seguida en todos los ámbitos internacionales y se pregona a la privatización como sinónimo de “modernización”, “eficientización” y “saneamiento de las finanzas públicas”.

La rapidez con la que se extiende por el mundo el movimiento privatizador se explica en parte porque coincide con la desilusión generalizada hacia el Estado promotor y sus excesos. Los límites del enfoque racional del Estado Benefactor permitieron que los conceptos básicos de la economía neoliberal encontraran una nueva preeminencia.4

En México, el cambio coincide con el inicio del gobierno del presidente Miguel De la Madrid y el desprestigio de los excesos de los gobiernos priístas anteriores. Se abandona la política progresista y nacionalista y se adopta una política de carácter neoliberal.

El proceso de privatización tiene tres etapas: en la inicial, de 1984 a 1988, se realiza la privatización de varias empresas de diversa índole y actividad; en la segunda, de 1988 a 1999, se realiza ya la privatización a fondo de varios sectores, como los de siderurgia, banca y teléfonos; y en la tercera, de 1995 a 2000, se profundiza aún más el proceso y se realizan cambios constitucionales para vender los ferrocarriles y la comunicación vía satélite. En este documento revisaremos el período inicial y luego examinaremos los distintos sectores económicos en los que se llevó a cabo la privatización.