Prosa aprisa

Arturo Reyes Isidoro

Asistimos hoy a otro brinco histórico: el del Carro de la Revolución al Carro de la Cuarta Trasformación.

Es entre 1940 y 1970 cuando se considera que la Revolución mexicana se bajó del caballo para subirse al automóvil, al también conocido como Carro de la Revolución.

Esa etapa corresponde al priismo, si bien del 40 al 46 lo que sería el PRI se llamó antes Partido de la Revolución Mexicana (PRM).

Pero, como en la novela de Lampedusa, todo ha cambiado para que nada cambie.

Parafraseando el microrrelato de Tito Monterroso, ayer cuando el pueblo de México despertó, el dinosaurio todavía estaba allí, aunque ahora no de tricolor sino de color magenta.

En efecto, cuando pensamos que las viejas prácticas del priismo ya habían desaparecido, el acarreo prototípico de los tricolores se manifestó en toda su plenitud ahora con el morenismo.

Porque siempre sí hubo acarreados ayer para el informe y el “bailongo” de Andrés Manuel López Obrador en el Zócalo de la Ciudad de México.

O sea, abiertamente arrancó el Carro de la Cuarta Transformación.

El diario Reforma estuvo dando seguimiento a los detalles de la concentración humana y registró que desde las 6 de la mañana empezaron a llegar las primeras personas. El acto artístico comenzaría a las 3 de la tarde y el informe de AMLO sería a las 5.

Reportó que María de los Ángeles Aguilar Martínez salió a la media noche de Irapuato, Guanajuato. Ella y otros llegaron en dos autobuses. Desde temprana hora había también personas de Tabasco, Michoacán y Chiapas.

A la una de la tarde reportó que habían llegado en 20 autobuses personas de Ecatepec, Tecámac y Toluca, del Estado de México, así como otras del estado de Tlaxcala.

No faltaron los famosos “lonches” que pusieron de moda los acarreados priistas. A los que llegaron para el AMLOfest les dieron una bolsa con un cuernito de jamón, dos jugos y dos naranjas (a los priistas les daban una torta o dos pambazos, un plátano, una naranja y un jugo boing).

Por su parte, la reportera Tere Moreno, de El Universal, narró que fue testigo de que agentes de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México (había 8 mil en el área) obligaron a artesanas indígenas y a vendedores ambulantes a retirarse de la Plaza de la Constitución porque no estaban vendiendo objetos de Morena y de AMLO.

Viajan acarreados de Xalapa

Y qué creen: ¡También viajaron acarreados de Xalapa!

La reportera Lourdes López publicó en el portal aldofloresnoticias.com que desde temprano viajaron simpatizantes y burócratas en autobuses de la línea AU, que salieron de la Avenida Xalapa esquina con prolongación Villahermosa (muy cerca del domicilio del gobernador Cuitláhuac García Jiménez).

Registró que desde el fin de la semana pasada los burócratas comenzaron a circular mensajes de inconformidad debido a que fueron “invitados” en forma forzada para asistir, bajo la advertencia de que si no acudían les descontarían el día.

“Los empleados llegaron cerca de las 8 de la mañana y eran esperados por una persona que les tomó la asistencia; mientras tanto, unidades con alimentos envasados llegaban para hacer la entrega del ‘lunch’ que se llevaron los viajeros. Además, les entregaban sus respectivos banderines con la imagen de AMLO”.

Publicó que de acuerdo a algunos trabajadores, en algunas dependencias no solo los obligaron a ir al mitin presidencial, sino que también les exigieron que llevaran a otros acompañantes. La nota estuvo acompañada por una fotografía que muestra los autobuses de lujo estacionados en la Avenida Xalapa.

Se supone que no hay recursos, que hay austeridad, por lo que cabe preguntar de dónde salió el dinero para el gasto que se realizó.

El morenismo, como en su momento lo hizo el panismo, criticó las viejas prácticas del PRI, pero las ha copiado tal cual y actúa conforme a ellas, como se comprobó ayer.

Se da baño de masas pero elude los problemas

El País, en su edición de América, un diario de referencia en el mundo de habla hispana dijo en la entrada de su nota sobre el acto que López Obrador sigue en campaña “y nada indica que va a dejar de estarlo en todo el sexenio”.

“La eterna campaña electoral del presidente López Obrador” fue el titular de su información. En el subtítulo dijo que: “El mandatario mexicano aprovecha el aniversario de su victoria electoral para darse un baño de masas en el Zócalo de la capital, sin apenas mencionar los desafíos del país”.

Su corresponsal Javier Lafuente anotó que “Fueron 90 minutos de discurso en los que el presidente de México apenas hizo autocrítica unos momentos”.

El presidente dijo que se han cumplido 78 de los 100 compromisos que hizo hace siete meses; que “posiblemente nunca al comienzo de un gobierno se haya hecho tanto en tan poco tiempo”, pero reconoció que, sin embargo, tenemos pendientes.

“Por ejemplo, falta mejorar, ya hice el ofrecimiento, pero falta que se cumpla, falta mejorar el sistema de salud. Debe crecer más la economía y todavía se mantienen los mismos niveles de violencia que heredamos del antiguo régimen”.

En el caso del Estado, hasta anoche cuando cerré esta columna no se había producido alguna reacción del gobernador Cuitláhuac García Jiménez sobre el informe del presidente, ni tampoco había emitido algún mensaje sobre el primer año de su triunfo y sobre lo que le espera a Veracruz en el resto del año.