Ha sido muy enfático el presidente López Obrador en su discurso, también congruente porque es tan firme que, salvo por las circunstancias, poco se aparta de ellos para convertirlos en hechos. Uno de sus propósitos, el principal, es desmantelar el viejo régimen para dar lugar a uno nuevo, a esa tarea dedica sus incansables afanes y poco a poco su picota destruye los cimientos del edifico político construido durante el siglo XX mexicano. En esa dirección van sus acciones, de las cuales ya ha cumplido 78, unas pertenecen al marco normativo, otras a la implementación de metodología diferente como forma de gobernar, la austeridad una de ellas. Los votos le dieron mandato, ahora está en la etapa menos escabrosa, derriba un régimen, ¿podrá construir uno mejor?