Duarte-Morena: inicia pago de factura

Por si acaso…

Carlos Jesús Rodríguez

*Creer o no creer en la ley, es el dilema
*El testaferro Mansur libra aprehensión

RESULTA EXTRAÑO que de pronto las autoridades penitenciarias de la ciudad de México –que son parte del Movimiento de Regeneración Nacional-, den toda suerte de facilidades al nefasto ex Gobernador de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa para que pueda hacer declaraciones a medios de comunicación que quieran escuchar sus falacias y difundirlas, a tal grado que lo vertido por el yerno de Tony Macías ha logrado salpicar a ex funcionarios de la pretérita administración Federal, incluido al ex Presidente Enrique Peña Nieto, pero más insólito ha resultado que en medio del escándalo mediático, un juez Federal haya concedido un amparo a Moisés Mansur Cysneiros –considerado el principal prestanombres de Duarte- contra una orden de aprehensión en su contra, cuando apenas en Enero del año en curso otra jueza Federal le había negado ese beneficio contra la misma orden de arresto librada en su contra por una presunta defraudación fiscal de 2 millones 170 mil 97 pesos cometida en 2012. En efecto, María Catalina De la Rosa Ortega, Juez Noveno de Distrito de Amparo en la Ciudad de México, rechazó otorgarle la protección de la justicia y cancelar el mandato de captura, al estimar que este último se basa en datos de pruebas idóneos, pertinentes y suficientes para establecer la existencia del hecho delictuoso, y dejó en claro que en cuanto al aspecto de la motivación, “está satisfecho en la orden de aprehensión impugnada, pues se hizo en razón del artículo 16 de la Constitución, además de que contiene los razonamientos lógico jurídicos que permiten concluir que de los antecedentes de la investigación expuestos por el Ministerio Público, se desprenden datos de prueba que establecen que se ha cometido un hecho que la ley señala como delito, en el caso, defraudación fiscal equiparada”.

PERO ANTONIO González García, juez Segundo de Distrito de Amparo en Materia Penal determina ahora que la entonces Procuraduría General de la República, obtuvo información bancaria de manera ilegal para solicitar la orden de aprehensión contra el principal colaborador de Duarte, quien se encuentra prófugo de la justicia y se presume vive en Canadá, acusado por la PGR de los delitos de delincuencia organizada y operaciones con recursos de procedencia ilícita. Por lo pronto, el juez de control que liberó la orden de captura contra Mansur Cysneiros deberá evaluar de nueva cuenta si hay elementos para solicitar su aprehensión, tomando en cuenta otros elementos que haya aportado la PGR, pero sin retomar como prueba la información bancaria anterior, aunque el mismo juzgador, en otro juicio de amparo le ordenó a la FGR devolver un departamento a Mansur, el cual se encuentra en la Ciudad de México –tal vez el de Polanco cuyo costo es de 40 millones de pesos-, el cual fue asegurado el 26 de Septiembre de 2018. Y uno, malpensado como solemos ser, nos preguntamos: ¿está acaso la Cuarta Transformación pagando favores a Duarte de Ochoa? Porque en Veracruz hay la creencia de que la primera campaña electoral en la que participo Cuitláhuac García Jiménez rumbo a la gubernatura hubo, no solo dinero duartista, sino respaldo de algunos cercanos colaboradores, a los que incluso grabaron en el paroxismo del arrebato, como Gabriel Deantes que argumenta en un audio que darían el apoyo a Morena para que el gran perdedor de la contienda fuera el PAN-PRD, e incluso amenaza fiscalizar a este último instituto por traidor y para que sepa lo que es estar como partido solito.

SI FUE cierta aquella alianza, lo que es innegable es que de pronto Javier Duarte de Ochoa tenga a su disposición todos los medios de comunicación para decir su “velda”, y de esa manera expresar lo que había venido callando, y que lo ratifica como el gran traidor, ya que si tenía un pacto y se le respetó al no ser detenida su mujer o sus hermanos –propietarios de infinidad de taxis en el Estado-, ahora atendiendo quizá recomendaciones de muy arriba para apresurar su salida del reclusorio, empine a sus antiguos amigos que si actuaron contra él, hay que reconocerlo con todas sus letras, fue por la presión social que exigía la cabeza del corrupto gobernante, no solo por asuntos de corrupción, sino por la infinidad de desaparecidos, asesinados y secuestrados en su Gobierno, incluidos 18 periodistas y otros tantos amenazados. Duarte no es una “blanca paloma” como pretende hacer creer a los gobernados que a cada salida en medios le dedican toda suerte de maldiciones, recordatorios y hasta amenazas. Dejó muchos pendientes en Veracruz, e incluso, la Fiscalía General del Estado le tiene varios guardaditos que se los hará efectivos apenas ponga un pie fuera de prisión, y no habrá poder humano que lo salve de pisar el reclusorio de Pacho Viejo, ahí donde su cobardía la descargaba contra quienes suponía enemigos, usando reclusos y custodios para agredir a los que eran ingresados a ese centro, aunque fuere por una o dos horas.

POR LO pronto, la justicia Federal deja sin efecto la orden de arresto contra Moisés Mansur, aquel personaje que otorgó una extensión de su tarjeta de crédito a la esposa de Javier Duarte sin límite de gastos y que, incluso, en su testamento pone como hereditario a su amigo de la infancia, ahora en el reclusorio de la Ciudad de México. “Todo es muy raro caracho”, dijera Gil Gamés en sus intervenciones televisivas, porque todo pareciera indicar que comienza la operación cicatriz para que Duarte pueda salir a disfrutar la fortuna acumulada en seis inútiles años de Gobierno para los Gobernados, pero fructíferos para él y su banda y, lo peor, que sea en la Cuarta Transformación cuando alcance la libertad, muy a pesar de que el Presidente Andrés Manuel López Obrador ha enarbolado el combate a la corrupción como parte medular de su Gobierno. Y es que Duarte de Ochoa, al igual que un afamado capo extraditado, debería terminar sus días en una prisión de alta seguridad dados los crímenes que se le atribuyen, y no ser beneficiario de una “blanqueada”, hablando en términos beisbolísticos, del nuevo Gobierno.

COMO FUERA, en Veracruz ya todos los duartistas se encuentran fuera de la cárcel, algunos con prisión domiciliaria, pero para el caso es lo mismo, y a no ser porque el Gobierno de Cuitláhuac García Jiménez es bastante malito (ni huele ni hiede, dirían algunos), quizá muchos veracruzanos estarían pensando hasta en hacer manifestaciones para que se les hiciera justicia por las tropelías cometidas por el duartismo. Para fortuna del rechoncho ex Gobernante, los veracruzanos están más ocupados en sobrevivir ante la ola de inseguridad, desempleo e indiferencia oficial, que en prestarle atención a un tema que, por donde se observe, cuenta con la venía de muy arriba. Es como si estuvieran pagando favores del pasado. Así de simple. OPINA carjesus30@hotmail.com

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