En los últimos cincuenta años la ciencia de la medicina ha avanzado más que en los últimos 500 años. Pero una máquina que detecte hasta 100 enfermedades tan sólo con tocar dos diodos a la manera de los aparatos de toques, es una idea bastante descabellada. Y que esa máquina, en lugar de estar en la NASA o en el Centro Pasteur de Francia, esté en una carpa de cualquier tianguis, pues es todavía más inverosímil. Eso es lo que está pasando con el famoso “bioanalizador cuántico”, una máquina que, depende del estafador, detecta de 30, 40 o hasta 100 enfermedades.

Los anuncios para promover esta máquina los pegan en las paradas de autobuses o en los postes de luz. Estos anuncios dirigen a las personas a los tianguis donde en una carpa se encuentra la “Octava Maravilla de la Ciencia”: “El Bioanalizador Cuántico”, sólo falta decir, “del doctro Chunga”. Lo triste es que muchas personas ignorantes y humildes caen en la trampa, pues para tener los beneficios de esa máquina sólo se paga 350 pesos, pero, como en las fraudulentas Farmacias del Dr. Simi, los viernes son al dos por uno, es decir, 175 por usar ese aparato maravilloso.

Pero no sólo eso, sino que una vez que le “detectan” a usted las enfermedades, le venden la medicina maravillosa que le va a curar de todo y por la cual tendrá que pagar más dinero. Vaya negocio redondo. Lo peor de todo es que gobiernos y partidos políticos promueven este fraude en su municipio.

LBP Noticias