Nos vamos a encontrar con diversas interpretaciones del concepto de esperanza, entre otras, para el ciudadano de a pie, se dice que esperanza es la creencia firme de que, antes o después, las cosas saldrán bien. Sin pruebas. Sin certezas. Le genuina creencia de que todo se arreglará en el futuro. Rayando en el optimismo (y la felicidad) y algo muy cercano a un acto de fe.

 

La esperanza tiene que sobrevivir a la realidad a la que se enfrenta cotidianamente, se somete en cada momento al escrutinio de la propia realidad bajo la demostración científica y la presencia y aceptación de los datos empíricos. Eso puede llevar a la desesperanza…

 

La esperanza blochiana se trataría de un principio cósmico que empujaría hacia una realidad que todavía no es, pero que es esperada desde ese todavía no ser. La conciencia de ese futuro sería por tanto anticipatoria. […]habría un proceso de génesis que estaría latiendo en el corazón de todo lo existente. Y habría que aprender a vivir ahí (en esa pre-génesis): “Lo que importa es aprender a esperar”. Y sentir, quizás, una “corriente de calor” que, según Bloch, enarbola una esperanza indestructible de vida nueva.

 

La sentencia popular señala que la evidencia no tiene comprobación, eso es a lo que se enfrenta en el día a día la esperanza, la realidad que confronta, entre otras cosas, el dicho contra el hecho, lo deseado contra lo posible, la ilusión contra la realidad palpable y la esperanza contra la ciencia, que no sentido común. Si como dijo Bloch se enarbola una esperanza indestructible de vida nueva, habrá un camino-largo-por recorrer en la reconstrucción y en la posibilidad de aprehender las carencias que motivaron la esperanza y, sobre todo, antes de pensar en la desesperanza; ¿qué se requerirá y cuánto tiempo hace falta para abrigar la desesperanza?.

 

Tratando de crear esa esperanza se tiene que voltear al pasado, ese pasado que fue dejando una tipología de carencias en diversos sectores de la sociedad, un pasado trazado a lo largo de muchos años, un pasado que también se hizo presente en un hartazgo de la propia sociedad, un pasado que se traduce en impaciencia, en cero tolerancia y en hipersensibilidad…un arma de dos filos en procesos de transición; en primera instancia es explotada por quienes pretenden dirigir los destinos de la sociedad-turbulenta transición- y, la de respuestas objetivas o reaccionarias propias de la cero tolerancia, propias de la desesperanza.

 

El tiempo es sabio, no sé si más que el pueblo, pero si sé que tiempo y estructuras sociales en movimiento van de la mano, por eso, las sociedades deben entenderse desde su desarrollo lógico y no, en la óptica cronológica. Crecer y desarrollarse-deben ser paralelos por difícil que parezcan- son dos procesos en donde la sociedad ha jugado, juega y jugará un papel fundamental, por lo tanto, ciencia o no, el ejercicio de gobernar debe ser incluyente y no lo contrario. Al tiempo.