Los Spinoso: entre violencia y tragedia

Por si acaso

Carlos Jesús Rodríguez

*Roque y César: crímenes no resueltos
*Exabruptos cambian el curso de la vida

UN ARREBATO, conducta no exenta en el carácter de la familia Spinoso, mantiene en la prisión de Misantla –desde la noche del martes-, a César Spinoso Carrera y Rodrigo Spinoso Hog, hermano y sobrino del ex diputado Federal Édgar Spinoso Carrera, ex oficial mayor de la Secretaría de Educación de Veracruz -en el nefasto gobierno de Javier Duarte de Ochoa-, y a quien la Policía Internacional ya busca en 190 países por el probable delito de secuestro y amenazas de muerte en contra del encargado de la obra carretera Cardel-Poza Rica, toda vez que el tramo correspondiente a Vega de Alatorre pasaría por uno de los ranchos propiedad de esa familia. Quizá el asunto no habría pasado a mayores, a no ser porque alguien grabó el momento de las amenazas vertidas por un enfurecido Edgar Spinoso en contra del empleado de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes frente a la mirada impotente de elementos de la policía Estatal que no hicieron nada para imponer el orden y, posteriormente, cuando varias personas llegan hasta el domicilio del trabajador, tocan a su puerta y se lo llevan por la fuerza, y en la filmación se observa a los hermanos, al sobrino y a varias personas ejecutando la ilícita actividad portando todos armas de fuego que blanden por si alguien intentara rescatar al infortunado que, finalmente fue liberado no sin antes recibir algunas cachetadas y advertencias. El resto del trabajo lo hicieron las benditas redes sociales, pues en menos de lo que canta un gallo con la garganta afinada ya estaban circulando y evidenciando a los agresores. Edgar pidió disculpas al verse perdido, pero el delito se sigue de oficio, y ahora, para su desgracia es considerado un prófugo de la justicia cuando, en realidad, no había razones para incurrir en esas faltas, ya que cuenta con dinero suficiente, abogados y gente que le habría resuelto el tema de la presunta invasión de sus terrenos con la mano en los bolsillos, pero se impuso la sangre caliente que corre por sus venas.

Y ES que los Spinoso han sido violentos siempre y aún se recuerda cuando la madrugada del domingo 25 de Noviembre de 1984, en pleno Gobierno de Agustín Acosta Lagunes, balas asesinas cegaron la vida del entonces diputado Federal y líder nacional cañero, Roque Spinoso Foglia –tío de Edgar-, lo que constituyó un duro golpe al régimen de ese tiempo, hasta que el Procurador Estatal, Pericles Namorado Urrutia puso en claro que la muerte del dirigente se debió “al hecho fortuito de ir acompañando a su primo”, César Spinoso Corral (padre de Edgar), y que las causas del atentado pudieron obedecer a “fuertes rencillas” que tenía el familiar del dirigente cañero con diversos grupos de esa zona. Namorado, el siempre bien recordado maestro, indicó que José Antonio Ramos Mundo, uno de los cinco presuntos autores materiales de los hechos, trabajaba como lugarteniente de una familia de la región (los Izquierdo Ebrard (Hugo, Arturo y Graciela), desde el pasado mes de Abril de 1984, en que fue cesado como comandante de la policía municipal de Nautla por el alcalde Adán Rivera Posadas, por instrucciones de César Spinoso, aunque no descartó que los móviles del crimen estuvieran relacionados con el narcotráfico, ya que las armas para cegar la vida de Spinoso Foglia y de César y Octavio Spinoso Corral, primos hermanos del primero fueron R-15, Fal 9 milímetros y 38 súper que atravesaron las portezuelas del Ford Gran Marquís cuando se aproximaban al rancho “El Relicario”. En los hechos también murió Armando Rodríguez Palafox, pues el auto presentaba al menos 95 orificios de bala.

Y ES que por aquellos años, los Spinoso mantenían una añeja amistad con el ganadero Arturo Izquierdo Hebrard, propietario del emblemático rancho Camino Real que contaba hasta con pista de aterrizaje, y que estaba bajo sospecha de estar coludido con cárteles de la droga de esa época, lo que décadas después fue confirmado, de tal suerte que el predio fue confiscado al comprobarse que era copropiedad de Miguel Ángel Félix Gallardo, el llamado jefe de jefes en los ochentas y noventas hasta que fue detenido. Las versiones de la época, contadas por legendarios comandantes ya fallecidos indican que en 1982, César Spinoso –padre de Edgar- intentó envenenar a Arturo Izquierdo en una fiesta para quedarse con el negocio, y un año después fue ametrallado el auto donde viajaba Graciela Izquierdo Ebrard, su hermana, quien resultó ilesa del atentado. Graciela fue la primera esposa del controvertido jefe policiaco del entonces Distrito Federal, Arturo Durazo Moreno, protegido y amigo cercano del Presidente José López Portillo.

CON TODO y ello, las investigaciones de la brigada especial de la Policía Judicial Federal determinaron que el autor intelectual de las ejecuciones de Roque, César y Octavio Spinoso no fueron los Izquierdo Ebrard, por la rivalidad que sostenían con los Spinoso, sino el primo hermano del entonces gobernador Agustín Acosta Lagunes, el violento cacique conocido como Felipe “El Indio” Lagunes, ejecutado años después en forma por demás sádica, por lo que vino una cacería de integrantes de la entonces Dirección de Seguridad Pública del Estado. Dicen los que saben que, en efecto, fue el “Indio” Lagunes pero por instrucciones de los Izquierdo, valiéndose de jefes policiacos.

EL HECHO jamás ha sido esclarecido del todo, aunque lo cierto es que César Spinoso se había convertido en una pesada piedra para los grupos de poder económico en la región centro del Estado, desde Vega de Alatorre, Martínez de la Torre, San Rafael y, por supuesto Nautla. Su enorme fortuna, por entonces, le permitía ser propietario de varias aeronaves que en esos tiempos eran casi imposible de comprar para un ganadero común. Por lo demás, Roque Spinoso Foglia, también, tenía problemas desde 1973 tras el enfrentamiento que sostuvo con el entonces, dirigente de la CNC, Alfredo V Bonfil, quien en Enero de ese año pereció en un accidente aéreo al ir de Veracruz a Querétaro, precisamente en la zona de influencia de Roque que era Cempoala. A los pocos meses de aquel hecho, el pleno nacional extraordinario de la Coalición Nacional de Cañeros encabezada por Pascual González Rojo, líder campesino de Córdoba, exigió: “Ya es necesario que se prive de sus derechos políticos y sociales a Roque Spinoso Foglia, pues fue el inmediato responsable del asesinato del camarada Alfredo V Bonfil” (El Universal, 17 de mayo de 1973).

PERO EL dirigente cañero enfrentaba, igualmente, problemas de división en el gremio desde tiempo antes de su muerte, ya que tuvo diferencias con el exdirector de Azúcar SA, Luis Rodríguez Duhalt y con Jesús González Gortázar, líder de los cañeros de la Confederación Nacional de la Pequeña Propiedad (CNPP) llegando, incluso, a los insultos y amenazas. El nombre de Roque, sin embargo, quedó inmaculado cuando el sacerdote Carlos Bonilla Machorro, identificado con el movimiento cañero de 1972 de donde emerge Spinoso Foglia, y famoso por participar en las gestiones para liberar al Senador Rubén Figueroa cuando fue secuestrado por Lucio Cabañas Barrientos, manifestó tras su muerte que Roque Spinoso tendría que ser “bandera para la lucha” en pro de mayores reivindicaciones en beneficio de los cañeros y los hombres del campo en general. Y es que antes el clero era respetado, y lo que decía se acataba. Respecto a Edgar Spinoso, solo nos resta decir –porque lo hemos vivido en carne propia- que la violencia que en ocasiones nos ciega suele cambiar el curso de nuestras vidas, y ojalá resuelva pronto su conflicto legal acaso presentándose a declarar amparado. Así las cosas…OPINA carjesus30@hotmail.com

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