La industria azucarera y, específicamente, el campo cañero en Veracruz ya han sido infiltrados por  los clanes del narcotráfico, advirtió Ricardo Ravelo, escritor y especialista en temas de seguridad y crimen organizado.

 

Advirtió como caso que lo ejemplifica que en Carlos A. Carrillo emergió un líder cañero que en menos de tres años amasó una fortuna descomunal. Se trata de Francisco Lozada Bravo, dirigente local de la organización cañera “Gramínea”, abastecedora del ingenio San Cristóbal.

 

Incluso ha trascendido que se rodea de gente armada.

 

Ricardo Ravelo relató que se menciona que este personaje hace no menos de tres años pisaba la tierra descalzo, más tarde pudo comprar un coche Tsuru y tras el asesinato de Rafael Castro Honorato, el anterior líder de ese grupo, se encumbró en el poder y se segura que no está dispuesto a dejarlo.

 

La historia actual de Francisco Lozada Bravo tiene otros recovecos, advirtió Ravelo. De acuerdo con informes de la Fiscalía General de la República –que le siguen la pista desde hace varios meses– se sabe que Lozada Bravo está vinculado con el Cártel de Jalisco Nueva Generación que, se asegura, tiene amplio control en la Cuenca del Papaloapan, aseguró el periodista y escritor.

 

Hasta el año 2016, Lozada Bravo contaba en su haber con tres hectáreas de caña y en “Gramínea”, la organización que lo acogió, era el encargado de distribuir el abono en las zonas cañeras. Después asumió la tesorería de esa organización cañera tras la muerte de Cándido Armas, quien ocupaba ese cargo.

 

Luego, otra muerte, la de su amigo Rafael Castro Honorato –de cuyo crimen se asegura que Lozada es uno de los presuntos sospechosos –lo encumbró en el poder absoluto, advirtió Ravelo.

 

Actualmente, aseguró el escritor y periodista, Lozada Bravo comenzó a navegar en la opulencia: se le atribuye la propiedad de más de cien hectáreas de caña en varios municipios y comunidades de la Cuenca del Papaloapan; ha construido residencias de más de diez millones de pesos y no escatima en la compra de camionetas y coches de lujo para cumplir los deseos de sus amantes.

 

Los directivos del grupo azucarero Sucarmex, dueños del ingenio San Cristóbal, han dicho que la oficina de Lozada Bravo parece una agencia de automóviles de lujo, pues los coches que se estacionan en su búnker no bajan de un millón de pesos, por lo menos.

 

De 2017 a la fecha, Lozada Bravo también incursionó en la compra de ranchos. Por lo menos media docena de predios con ganado de alto registro se le atribuyen al líder cañero que, se asegura, de igual forma se metió a la compra de caballos pura sangre, de los llamados cuarto de milla, cuyo costo es superior al millón y medio de pesos por ejemplar.

Ciudad de México- 2019-07-0316:43:52- Imagen del Golfo/ AGENCIA IMAGEN DEL GOLFO