Ciudad de México- 2019-07-0510:21:59- Staff Imagen del Golfo

 

El despliegue de la Guardia Nacional ha generado una crisis en el seno de la Policía Federal mexicana. Los agentes han creado un movimiento de protesta debido a la incertidumbre generada al ser transferidos al nuevo cuerpo.

 

Alfonso Durazo, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, deslegitimó sus reivindicaciones y alegó su descontento a la rapidez de los trámites: “Es un movimiento que no tiene razón de ser. La molestia encuentra su explicación en la velocidad con la que se realizaron los cambios legales y el proceso de implementación de la Guardia Nacional”, afirmó.

 

Sin embargo, desde la policía temen el cambio de sus condiciones laborales al pertenecer ahora a una unidad diferente y de carácter militar. Según Lisa Sánchez, directora general de México Unido Contra la Delincuencia, lo que no está claro “en su proceso de transición a la Guardia Nacional es cuál es su adscripción final, si se les va a respetar sus antigüedades, sus niveles salariales, sus prestaciones y sus rangos. Cosa que además no se está experimentando de la misma manera en las Fuerzas Armadas, donde sí quedó claro que ellos no pierden su rango, no pierden la adscripción a su institución armada de origen, tampoco pierden prestaciones ni disminuyen sus salarios. Y en ese sentido el descontento es por un trato como elementos de segunda en una corporación que supuestamente iba a ser civil”.

 

La Policía Federal pasa totalmente a la Guardia Nacional, explica Sánchez, pero “gran parte del problema es que ni en la ley segundaria ni en el reglamento, queda claro, por ejemplo, qué pasa con las áreas especializadas en la Policía Federal. No saben si sus unidades permanecen, si sus cadenas de mando son las mismas, si sus tareas van a ser iguales, o si en realidad los van a diseminar en regimientos militares para empezar una operación en una corporación de carácter militar, donde ellos van a quedar como subordinados a los militares”.

 

Los policías federales no acceden directamente a la Guardia Nacional sino que deben pasar unas pruebas, especialmente físicas. Por ahora unos 10.000 agentes han integrado el nuevo cuerpo de seguridad.

 

 

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