Veracruz: el gobernador juega con los cárteles

Tozudo e ignorante, Cuitláhuac juega ahora con los cárteles. El de Jalisco Nueva Generación, dice el gobernador, pactó con Yunes. Y los Zetas con Fidel y Duarte. Y entre todos, menos él, construyeron el infierno de droga, muerte, desaparecidos y fosas clandestinas, la violencia que abraza a Veracruz y se siente en la piel.

Sólo Cuitláhuac sería impoluto, inmaculado y recto. Sería Cuitláhuac sería inmune a los pactos.

Así lo pregona suponiendo que alguien le ha de creer.

“Se acabaron estos pactos —pregona el gobernador—. O se van hacia atrás o vamos por ellos. Y nosotros hemos hecho detenciones importantísimas. Hemos ido por los peces gordos”.

Casi un sheriff región 4, el “rookie” de Andrés Manuel no termina de entender que los capos son desechables y las organizaciones delictivas siguen su marcha, así caigan sus líderes y sus sicarios, infiltrando al aparato de poder.

Y se enreda balconeando a los cárteles que lo golpean y lo repliegan, le zarandean a la Fuerza Civil, la corretean y la humillan, levantando y ejecutando a hombres y mujeres por igual, extorsionando e incendiando antros y comercios, detonando una espiral de violencia descomunal.

Y el gobernador los combate a salivazos, con rollos y bravatas. O da palos de ciego con una Secretaría de Seguridad que no previene ni mantiene la paz.

Miguel Ángel Yunes Linares, punza Cuitláhuac García Jiménez, trabó un acuerdo con el Cártel Jalisco y así gobernó.

“Yunes pactaba con el Cartel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), los dejó actuar y el fiscal está encubriendo a personajes como El Lagarto, que pertenece a ese cartel”, reseña E-Veracruz.

Es la perorata diaria del “rookie” de López Obrador. El novato de la 4T vive en la fijación perenne de un yunismo fantasmal al que ve meterle zancadillas cuando el ex gobernador ni lo voltea a ver.

Morena, vía Cuitláhuac, gobierna a punta de destellos psiquiátricos, la compulsión obsesiva que lo hace ver a Yunes de mañana, tarde, noche y hasta en sueños.

Ha visto su fantasma de cabecera desde los días de campaña. Y los externa con actuación teatral.

Recuérdese aquel sublime video en que con el rostro descompuesto ubicaba a Yunes Linares, no en el ánimo del Cártel Jalisco sino en alianza con Los Zetas.

Azorada lo escuchaba una veintena de periodistas, soberbias las plumas de algunos, duartistas otros, serios sus rostros, petrificados sus gestos, mientras el aspirante a gobernador sentenciaba que Miguel Ángel Yunes había pactado.

“Yunes se asoció e hizo trato con delincuentes —expresó Cuitláhuac—. Tengo los datos que le di a Proceso y Proceso publicó una parte. Él estaba al mando de una banda de delincuentes que secuestran, que extorsionan, que roban ganado. Está en una carpeta de investigación que tiene la Fepade (Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales)”.

Y arremetía contra los candidatos en el sur: en Las Choapas, Renato Tronco y familia, zares de Las Choapas, a quienes les imputaba un amplio catálogo delictivo: robo de ganado —“y lo sostengo”—, trata de blancas, tráfico de migrantes, asaltos, extorsión.

“Yunes a quién planta —citaba Cuitláhuac— y vean el hijo con quién está”.

Circularían entonces las fotografías de Fernando Yunes, hoy alcalde de Veracruz, en esos días senador, habiendo acudido a un evento en Cosoleacaque, sentado a la mesa con un invitado sin par: Hernán Martínez Zavaleta, el Comandante H, líder de la célula zeta en e sur.

No fue su invitado pero sí del cacique de Acayucan y San Juan Evangelista, Erasmo Vázquez Gonzalez, hermano del extinto Cirilo Vázquez Lagunes, ejecutado en noviembre de 2006, cuando Fidel Herrera gobernaba Veracruz.

Con él se sentó a la mesa y Fernando Yunes enfrentó el escándalo.

Invocaba por igual a Erick Lagos, ex secretario de Fidel Herrera, diputado local, líder del PRI estatal y luego operador de Yunes Linares en la zona de Acayucan.

Diría Cuit que podría citar 30 municipios en que “Yunes pactó con esos delincuentes”. O sea, zetas.

Y remató:

“A cambio de qué Los Zetas le dan información a Téllez (Marié, ex secretario de Seguridad Pública)”.

Lo que es la ignorancia. No dijo que se trató de una operación de la estuvo al tanto la Agencia de Investigación Criminal de la hoy Fiscalía General de la República.

Prometía que una vez en el gobierno de Veracruz aplicaría su plan integral. ¿Cuál? Ocho meses después los cárteles lo destrozan, le incendian los antros, lanzan bombas molotov, toman carreteras, rafaguean los cuarteles policíacos.

Y ahora cambia el guión. No son Los Zetas con los que habría pactado Yunes sino el Cártel Jalisco.

Qué fiasco de tejedor. Trenza los hilos de una trama criminal sobre dos hipótesis diametralmente opuestas.

Siendo gobernador, Yunes tuvo por lo menos tres momentos explosivos con el Cártel Jalisco:

Uno, cuando dispuso colocar anuncios espectaculares con los rostros de los capos, entre ellos Ricardo Pacheco Tello, alias El Quino, jefe máximo del CJNG en el sur del país, y los jóvenes que los instalaban en Boca del Río apenas si libraron los balazos.

Otro, cuando El Quino ordenó la ejecución del comisionado de la Policía Federal en Veracruz, Juan Camilo Castagné Velasco, y en respuesta fueron por él a Puebla, se enfrentó a elementos de la Marina y lo ultimaron.

Y uno más, al aparecer cuatro cuerpos desmembrados a las puertas del domicilio del ex secretario de Seguridad yunista, Jaime Téllez Marié, con una amenaza directa, proclamando la paz.

Y ahora dice Cuitláhuac que Yunes es del CJNG.

La clave está en sus aliados de la última elección. Fidel Herrera convirtió a Veracruz en el santuario de Los Zetas y Javier Duarte fue complaciente con el CJNG en su gobierno: los cinco jóvenes levantados en Tierra Blanca, el crimen del periodista Moisés Sánchez Cerezo, el posicionamiento de ese cártel replegando a Los Z.

Fidel y Duarte, aliados de Morena para echar a los Yunes del poder.

Ahí no hurga Cuitláhuac. Fidel y Duarte sentaron las bases del caos de inseguridad, el avance del crimen organizado, el aparato policíaco permeado, cooptado, entregado a la delincuencia.

Y si a Cuitláhuac García le constara que Yunes pactó, ¿por qué no denuncia ante la FGR?

Torpe, bruto, el gobernador se viene enredando en el tema de la inseguridad. Dice que a Veracruz lo permean seis cárteles que van desde los Zetas, Golfo y CJNG hasta células menores: Sombra, Sangre Nueva Zetas y huachicoleros. Y se suma El Cártel del Siglo, que se niega a reconocer.

Y ante ellos admite que carecer de “capacidad operativa”.

Juega, pues, Cuitláhuac García con el fuego que representan los cárteles.

Y el que juega con fuego se quema.

Archivo muerto

Cero y van ocho. Y el Peje en las mismas, llegando a Veracruz a recetar el trillado discurso de los buenos contra los malos, los liberales contra los fifís, la sobada retórica que ya duerme, vendiendo una Cuarta Transformación que no tiene para cuando arrancar. Ocho veces en Veracruz y el presidente sigue en campaña, denostando a un director del Coneval al que le imputa salario de 200 mi pesos al mes y horas después recibe la respuesta: ganaba 92 mil al mes y Hernández Licona envía a Andrés Manuel López Obrador a checar la nómina para salir de su error. Por fin se acuerda el Dios Peje que existe Javier Duarte y lo usa para vaciarle el hígado al ex gobernador Miguel Ángel Yunes —el que lo llamaba “Loco” López Obrador en campaña— y expresar que había un corrupto en el gobierno estatal y fue sustituido por otro corrupto. ¿Y por qué sabiéndolo y estando obligado a enterar a la autoridad, no ha presentado denuncia alguna? AMLO se vuelve a dar un tiro en el pie. A su lado tuvo a otro insigne de la corrupción: Cuitláhuac García, el novato no-doy-una que practica el nepotismo abusivo, las compras fraudulentas, el ocultamiento de información, la asignación de contratos sin licitación, y hasta una operación macro de adquisición de patrullas de policía en la que suena —y fuerte— un coyote de apellidos López Beltrán. ¿O no don Andrés?… Muy callado, sigiloso, el caso Palacios Ortiz. Una semana a la sombra, tras las rejas, en el penal Duport Ostión, y los best-seller del periodismo local nada dicen del encarcelamiento de Armando Palacios Ortiz, ex director jurídico del ayuntamiento de Coatzacoalcos y ex delegado de Tránsito, acusado de usura y extorsión, según el expediente 788/2019, ya vinculado a proceso en el Juzgado Primero de Primera Instancia. Lo acusa el abogado Héctor Ricárdez y difícilmente la librará. ¿Por qué la prensa bien enterada no publica una línea? ¿Por qué los columnistas compenetrados de los negocios de zetas y de otros malos en Duport, guardan silencio? Porque el billete cuenta y manda. Y así, del encarcelamiento de La Muñeca Palacios nadie quiere escribir una palabra. Pero el hecho ahí está… Sobre los muertos, los levantados, el robo y el cobro de piso, se teje una campaña, la de Indira Rosales San Román. Incisiva, la senadora panista usa el tema crucial, la inseguridad, para hurgar en la herida del gobierno de Veracruz, el desdén de Cuitláhuac García al Senado, su negativa a informar en torno a la estrategia contra el crimen organizado, de la que nadie sabe si existe o que tenga algo de efectividad. Indira presiona desde el Senado, habla en las redes sociales y diserta. Y reclama seguridad para una sociedad que merece vivir en paz. Y detrás del video, la insana intención, el lucro, el balconeo, Indira al frente, Veracruz al fondo. Sirve los miedos y la oleada de sangre para posicionar a Indira en el proyecto de la continuidad yunista, la alcaldía de Veracruz que hoy detenta Fernando Yunes Márquez y que el yunismo azul supone suya y de nadie más. Y por eso Morena va con todo, entablando alianzas con el panismo desplazado, con el fidelismo apaleado y con el duartismo que operó en 2018 para allegarle votos a Andrés Manuel López Obrador. Algo infame lo de Indira Rosales al proyectar su imagen sobre las cruces de los muertos y el dolor de los desaparecidos, la ira del que paga piso y la frustración del que vive en estado de terror… Soñaba con las letras, vivía con la información y sentía la tinta correr por sus venas, retratando el suceso, el tema de interés, con redacción impecable, prosa puntillosa, aguda intención, ritmo y contundencia, construyendo historias y relatos que plasmó en incontables cuartillas para ser leídas, primero en papel periódico y luego en textos de internet. Fecunda su vida profesional, Natalio Bernal Amador pasó por los talleres del Sotavento, sufriendo con creces el aprendizaje hasta hacerse acreedor a un sitio en la redacción de La Extra. Brincó tiempo después a Noticias de Oaxaca, en su filial de Coatzacoalcos, y pronto llegó a la corresponsalía de El Universal donde brilló. Ahí reflejaba los aconteceres del sur de Veracruz, las hazañas de los petroleros, la industria como generadora de progreso y trabajo, y también de contaminación; las disputas políticas entre el PRI y una incipiente oposición que soñaba con el poder, o la agresión a la sede priista que volvió loco a Edel Álvarez Peña, o la campanada del Frente Democrático Nacional en 1988, las palabras de Cuauhtémoc Cárdenas, el discurso de Heberto Castillo, la impactante imagen de Manuel Clouthier, candidatos a los que entrevistó, gobernadores, alcaldes, diputados, líderes obreros, empresarios, todos descritos en notas y reportajes con estilo propio, muy suyo, de Natalio Bernal. Convivimos en Contacto y Diario 21, bajo la dirección de mi padre, Mussio Cárdenas Cruz, y en Contralínea, donde junto con Vicky Mejía realizamos realizamos amplios reportajes en la edición Veracruz. Luego habría de escribir Criterio Universal, su columna, su criterio personal, su título ideado como una evocación al periódico en que se proyectó y creció hasta alcanzar el espectro nacional bajo las órdenes de Roberto Rock y Juan Arvizu, en el ánimo y afecto de Francisco Cárdenas Cruz, autor de la columna Pulso Político, al que siempre admiró. Con ese nombre, Criterio Universal, fundó posteriormente el portal del mismo nombre. Aquejado por una enfermedad que lo fue diezmando, su vista menguada, sus órganos afectados, incasable su lucha por sobrevivir, Natalio se nos adelantó el 12 de julio pasado. Se le recuerda como un periodista único, sin par, profundo conocedor del oficio, reconocido por la precisión de sus entradas y la contundencia en cada párrafo. A sus familiares, nuestra solidaridad. Al amigo, la seguridad de que siempre permanecerá el recuerdo de tantas y tantas charlas en torno a sus dos pasiones: la política y el periodismo… Ocurrió en exclusiva residencia de Xalapa. Tres tragos adentro y la diputada sacó el demonio sexual que traía oculto. Dirigió el ataque al colega pispireto, heredero del imperio Chedraui, vaciando eso que llaman pasión contenida en todititita su humanidad, asediándolo con besos y caricias, arrebatos y algo más. Pista 1: sucedió siendo diputada “por primera vez”. Pista 2: representó al sur sin ser nativa del sur. Pista 3: su adicción es brutal… A los de la APEC los tocamos en la próxima…

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