25 años tuvieron que pasar para que el Estado mexicano ofreciera disculpas públicas a Ana, Beatriz y Celia González Pérez por la detención arbitraria, privación de la libertad y tortura sexual, además de la violación a los derechos de la niñez, cometidos en su contra por elementos del Ejército Mexicano en 1994. Los hechos ocurrieron en un retén militar, en el camino que va rumbo al ejido Jalisco, en el municipio de Altamirano, en Chiapas, cuando las agraviadas regresaron de un poblado vecino donde fueron a vender productos agrícolas.

Un grupo de militares detuvo a las tres hermanas, Ana de 20 años de edad, Beatriz de 18 años, Celia de 16 años y a su madre Delia Pérez, las mantuvieron privadas de su libertad durante dos horas. En ese tiempo las tres hermanas fueron separadas de su madre, golpeadas y violadas en reiteradas ocasiones. Posteriormente fueron presionadas para que aceptaran que pertenecían al Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

¿Cómo se le puede llamar a este hecho? Al parecer 25 años no hacen la diferencia de lo que hoy se vive en nuestro país, hechos de corrupción, de gente clasista que cree poder hacer y deshacer sin tener su merecido, mismas que piensan que personas indígenas, no tienen derechos. Para el colmo, el gobierno federal piensa que con una simple disculpa pública compensarán el daño que hicieran a estas hermanas indígenas.

El pasado 22 de julio, las víctimas se reunieron con Alejandro Encinas, y con representantes del Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL), de la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos (CMDPDH), esto para pactar como sería la disculpa pública.

LBP Noticias