Esperemos que a Rosario Robles le hayan llevado de comer algo al penal de Santa Martha Acatitla. Si un delincuente como Javier Duarte puede ofrecer lechón a sus visitantes, a lo mejor a Rosario Robles le dejen meter un pollito rostizado. Y es que la comida en los penales, lo dicen los mismos internos, “es un asco”. En uno de los penales de mujeres del país se comenta: “Lo que sea es mejor que la sopa de cebolla (un caldo tibio de agua y cebolla), la carne de dudosa procedencia, la soya mal guisada”.

En otros penales se quejan de que los huevos los dan crudos, “lo cosen y se hace verde y da mucho asco”, comenta Claudia, detenida por tentativa de homicidio. “El queso siempre está horrible; el jamón no sirve”, señala Rosa Isela, quien agrega: “El plato más feo es la carne de puerco, está como negra, pero la mayoría de la comida está fea”. Por supuesto que Rosario Robles no va a comer lo mismo que las demás presas en Santa Martha Acatitla, ella es presa VIP, a las que le permiten llevar comida preparada por un chef, comida gourmet que no le caiga tan mal, porque a lo mejor hasta comparte el baño con otras reclusas y sería una pena despertar al día siguiente con diarrea.

Claro, en caso de quedar presa más de los dos meses de prisión preventiva, siempre existirá la posibilidad de enfermarse, como lo hacen los presos VIP, porque a la gente que tuvo un cargo público la cárcel le despierta las enfermedades.

LBP Noticias