Línea Caliente

 

Por Edgar Hernández*

 

¡Y todo por culpa del Fiscal!

 

Veracruz venero de políticos; veta de secretarios de estado, presidentes de la república y hasta dictadores, hoy se mueve en la opacidad, en la vergüenza nacional.

Colocado en el lugar 31 –de 32 gobernadores- Cuitláhuac García Jiménez, resultó al corte del mes de julio el peor calificado de la república.

El Veracruz del orgullo, el de los prohombres independentistas, sus próceres de la Revolución y los mejores exponentes del México moderno, hoy tiene que agachar la cabeza ante el descrédito nacional que provoca el mal gobernante.

Cuitláhuac García, según la encuestadora nacional “Arias” lo ha colocado entre los 5 gobernadores peor aprobados de la posición número 28 a la 32: Antonio Echavarría, Nayarit, Francisco Vega (Baja California), Jaime Rodríguez (Nuevo León), el veracruzano y Marco Antonio Mena (Tlaxcala).

Esta calificación representa a no dudar, una vergüenza para la tierra que vio nacer a don Jesús Reyes Heroles, a don Gonzalo Aguirre Beltrán, a Fernando Gutiérrez Barrios, a José Adem, a Agustín Lara, al doctor Francisco Berlín Valenzuela, al propio Gabilondo Soler o Carmela Rey.

Que dirían Beto Avila, Demetrio Ruiz Malerva o los distinguidos gobernadores como Cándido Aguilar, Ignacio de la Llave o don Angel Carvajal, si se enteraran que el actual mandatario estatal está en el lugar 31 en la evaluación entre gobernadores, cargando el estigma del peor estado en inseguridad, solo superado por Morelos.

Seguro se volverían a morir.

Qué dirían los presidentes de México de origen veracruzano –Miguel Alemán Valdés, Francisco Javier Echavarría, José Joaquín Herrera, Francisco Lagos Cházaro, Sebastián Lerdo de Tejada, Antonio López de Santa Anna o don Adolfo Ruiz Cortines, si supieran que Veracruz ya obtuvo el histórico primer lugar de tener al peor gobernador.

Ni Javier Duarte tuvo esa calificación cuando gobernó.

Que dirían los poetas, pintores, cancioneros y compositores; los escultores y celebridades del séptimo arte si supieran que Cuitláhuac es el peor calificado por su pésimo desempeño en materia de salud, su mala relación con empresarios, la desatención al turismo y esa tolerancia al nepotismo y la corrupción.

Que piensa ya mismo la ciudadanía, el pueblo veracruzano de más de ocho millones de habitantes, al informarse de lo que ya sabe: que no hay seguridad, que la economía y el empleo están a la baja y que el presidente López Obrador si bien lo tiene entre los tres mandatarios de su mayor afecto, ello no quiere decir que Veracruz vive sus mejores momentos.

Todavía hace un par de días la revista Líderes Mexicanos en su recuento anual colocó a Cuitláhuac García como uno de “los 300 líderes más influyentes de México”.

El teatro se cayó quedando claro que el “chayotazo” para ese pasquín fue un cañonazo millonario.

En resumen, hoy queda claro que algo no funciona en Morena. 

A su dirigencia, a quien está al frente de las instituciones nacionales y a los responsables de velar por la seguridad de Veracruz, algo les falla.

O están sordos o están ciegos, acaso fumaron esas cochinadas que les hacen ver visiones, pero el caso es que este tren no jala. Nomás no camina por más carbón que le echan.

Acaso nunca les dijeron que ahora avanza con huachicol.

No se sabe.

Pero sí que el comandante en jefe de Veracruz ni de churro le atina a la gobernabilidad. 

No sabe, no quiere o no puede con el pesado gobierno. Por ello se le ve desesperado, huidizo, enojado con medio mundo. Es más su intolerancia al diálogo, las peticiones y reclamos ciudadanos, lo traen de tal humor que ya no escucha a nadie y solo se aferrara a sus sinrazones.

Mal para Veracruz y mal para el gobierno lo que está sucediendo, al igual que la resultante de haber elegido al más burro de la clase para ser el jefe de grupo.

Urge un cambio de estafeta porque Veracruz podría reventar en cualquier momento.

Tiempo al tiempo. 

 

*Premio Nacional de Periodismo