David Quitano Díaz

 

Leer es aprender a morir, pero también es aprender a ser feliz, a ser valiente

Roberto Bolaño

Más allá de la captura de los espacios públicos por parte de determinados partidos a lo largo y ancho del orbe, la democracia como concepto liberador aun resiste cual flecha de verdaderos anhelos populares. 

Rastrear las raíces y debacle de nuestra realidad, es un problema no solo filosófico sino también material. Precisamente es que ante esa preocupación, durante la última década, se han escrito sendas obras que algunas nos advierten, otras nos explican y otras más vuelven a realizar pronósticos de futuros acontecimientos. 

En consecuencia, en un acto puramente documental, me he dado a la tarea de adquirir obras que perfumen esta fétida situación. Por esta razón conseguí la obra de Noami Klein, titulada “ Decir no no basta” misma que  presenta una serie de perspectivas, que la autora considera claves para sobrevivir este momento de surrealismo político. 

Una de las definiciones más convencionales, mencionan al surrealismo político como un dictado del pensamiento, sin la intervención reguladora de la razón, ajeno a toda preocupación estética o moral. Es decir, una serie de ocurrencias basadas en situaciones concebidas no en el progreso sino en el control, por el control mismo. 

De esa forma la obra de Klein no es más que un intento de examinar cómo hemos llegado a este momento político surrealista; cómo de formas concretas, podría ponerse peor; y cómo, si no perdemos la cabeza, aún podríamos darle vuelta al guión y desembocar en un futuro radicalmente mejor .

Noami Klein nos enseña cómo podemos romper el hechizo y conseguir el mundo que queremos. Aspira, a que no dejemos que se salgan con la suya. 

Lo anterior a fin de parar las peores patologías y conflictos inherentes a situaciones basadas en la encarnación de la creencia de que el dinero, el poder, o hablar supuestamente en nombre del pueblo, otorga licencia para imponer a los demás la propia voluntad, ya se exprese ese derecho metiendo a la toma de decisiones sin estudio de impacto o metiendo mano a los limitados recursos de un planeta que está al borde de un calentamiento global apocalíptico. 

Con una convicción esperanzadora, expresa que mientras haya memoria, conciencia y resistencia, se estará abriendo un camino para un futuro diferente al que nos tienen preparado. De momento se está erosionando el monopolio de la verdad.

Entendida como a la verdad, como planteamientos basados en el hilo de la razón y el conocimiento puesto a disposición de la solución de los problemas de interés público como son la administración de justicia, la pobreza, la desigualdad o la seguridad. 

Y es consciente de que quienes ostentan el poder tiene los mecanismos para seguir gobernando contra los intereses de la mayoría. Pero no está siendo capaz de contagiar su mentira en la sociedad. Por ahora dispone de impunidad, pero carece de hegemonía moral.

Constituye una invitación para observar de manera atenta, abierta y crítica, los efectos de los planes y programas de reconstrucción actualmente en ejecución en sociedades afectadas por la corrupción y la vida mediática en su acontecer diario. 

Bajo el entendido que pobreza y vulnerabilidad no constituyen realidades naturales, del trabajo de Klein se desprende la importancia fundamental que los actores y agentes económicos juegan en dicho proceso, de los postulados ideológicos que sustentan sus propuestas y de las herramientas que utilizan para dichos fines.

Todo este trabajo nace de la idea, de que decir no, a las malas ideas y a los malos actores sencillamente no basta.  El no más tajante ha de venir acompañado de un sí audaz que mire al futuro.

Demanda una aspiración social, bajo la cual se  diseñe un plan de futuro que sea lo bastante creíble y atractivo para llevar a la multitud de gente a luchar por hacerlo realidad, por más que en el camino se les interpongan shocks y tácticas amedrentadoras. 

Quienes nos jactamos de decir que tenemos conciencia social, requerimos documentarnos y accionar, porque de lo contrario la doctrina del shock, la posverdad y el alejamiento de la norma por parte de los líderes, nos distancia del mundo que queremos.