Desde el Café 

Bernardo Gutiérrez Parra 

El primer día de este mes, el gobernador Cuitláhuac García Jiménez aseguró en Orizaba que la incidencia delictiva iba a la baja: “por eso estamos contentos”. Y al parecer siguió contento ya que nadie le informó que ese día hubo cuatro ejecutados (dos de ellos ingenieros agrónomos a quienes dispararon más de cien balazos) y un feminicidio.

Entre el viernes 2 y el domingo 4 hubo once ejecutados, dos embolsados y dos feminicidios. Uno de los ejecutados fue el periodista Jorge Celestino Ruiz Vázquez, asesinado en el interior de su casa con armas de alto poder mientras veía la televisión en compañía de su hijo de 13 años. 

El sábado se dio a conocer la encuesta mensual de Arias Consultores donde catalogan a Cuitláhuac como uno de los peores gobernadores del país. La encuestadora lo mandó al lugar 31 (de 32 posibles) con una aceptación del 10.7 por ciento y un rechazo ciudadano del 89.3 por ciento. 

Por su parte, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, dio a conocer que en los primeros siete meses de este gobierno se registraron en Veracruz más plagios que durante el 2017 y 2018 juntos. Mientras en 2017 se contabilizaron 88 casos y en 2018 hubo 76 para un total de 164 plagios; de enero a julio de este año se registraron 181. 

Quizá para contrarrestar un poquito tanta mala vibra, Cuitláhuac anunció el lunes 5 que insistirá en recuperar los bienes adquiridos por Javier Duarte en Estados Unidos con recursos del erario. Cosa que le importó un pito a la raza jarocha porque la noticia no cuajó. 

El martes 6 hubo tres ejecutados. El miércoles 7 hubo cuatro, además se encontraron restos de una mujer y un joven reportados como desaparecidos. Tras el anuncio del INEGI sobre la caída del 8.3 por ciento en la industria de la construcción a nivel nacional, en Veracruz se confirmó que en los últimos ocho meses se han cerrado aproximadamente el 40 por ciento de las empresas constructoras. 

Ese día también se dio a conocer la falta de hemodiálisis para más de 400 pacientes con problemas renales; grave carencia que el titular del ramo Roberto Ramos Alor minimizó supinamente. Y otra mala, en Veracruz se cerró el programa Jóvenes Construyendo el Futuro porque sale muy caro mantenerlo.

El jueves 8 Cuitláhuac asistió a la junta de seguridad en Orizaba donde el secretario de Seguridad Pública Hugo Gutiérrez le endulzó el oído. “Los índices delictivos bajaron 19.23 por ciento en los primeros siete meses de su administración, señor gobernador”. 

Mientras el mandatario estatal sonreía complacido, un asistente le borró la sonrisa al comentarle el hallazgo de ocho bolsas con restos humanos. “En dónde” preguntó Cuitláhuac. “A unos cuántos kilómetros de aquí” contestó el asistente. Y en efecto, los restos de cuatro personas fueron hallados en la comunidad de Paso de Conejo del municipio de Maltrata cerca de Orizaba

Aún con eso Cuitláhuac negó el incremento de la violencia. Pero su jefe López Obrador le emendó la plana al manifestar que uno de los estados más violentos del país es Veracruz.

Y por si hubiera duda, el viernes 9 le repitieron la dosis con cinco embolsados en Vega de Alatorre. Es decir, nueve en menos de 24 horas.       

El sábado 10 siguió la violencia cobrando vidas. Ejecutaron a dos personas (entre ellas un oficial de Tránsito de la SSP reportado como desaparecido) y hallaron los cadáveres de otros dos, también ultimados a balazos. 

Y aún faltaba la puntilla. De visita en la entidad el aspirante a la dirigencia nacional de Morena, Alejandro Rojas Díaz-Durán, dijo que Cuitláhuac estaba “reprobado en su gestión”, ya que mientras en diciembre de 2018 se ubicó entre los cinco mandatarios mejor evaluados del país, ocho meses después la misma encuestadora lo mandó al penúltimo lugar.

Así fueron los primeros diez días de agosto de un gobernador al que nomás no le salen las cosas. Cuarenta y dos ejecutados en diez días son muchos. Y los que faltan lo que resta del mes y los que restan del año. Y los que faltan lo que resta del sexenio. 

Tiene en las alforjas estatales aproximadamente 125 mil millones de pesos de presupuesto que simplemente no ha movido. No hay obra pública, no hay medicinas, está parada la inversión, no hay circulante, hay desempleo y enojo. Hay inseguridad y es poquísimo el dinero que se mueve para combatirla, lo mismo que el que se invierte en programas sociales. 

Si Cuitláhuac fuera honesto como dice el presidente, redactaría su dimisión y la enviaría al Congreso local con un sincero: “Lo intenté, me esforcé, pero no pude”. 

Ese sí sería un verdadero rasgo de honestidad que la raza aplaudiría. 

Y es que, a qué se queda si aparte de las broncas que no puede solucionar, nueve de cada diez veracruzanos ya no lo quieren.

bernardogup@nullhotmail.com