El triunfo es un instrumento de tortura, igual que la belleza y la perfección.

Guillermo del Toro.

El individuo avanza de forma avasalladora en la generación de tecnología, y sigue  rompiendo récords en atletismo, de igual manera los conflictos, el genocidio y los desplazamientos se hacen presentes en la vida doméstica.

Precisamente este trimestre la revista Foreing Affairs para Latinoamérica titula así su número, mismo que desde la perspectiva de las Relaciones Internacionales nos muestra como los conflictos y crímenes al amparo del Derecho Internacional (Derecho de gentes) persisten en todo el orbe.

Estoy cierto, que de manera interna tenemos un sinfín de problemas que deben ser atendidos en el país, como son la pobreza, el bajo crecimiento económico o el nulo Estado de derecho. Estamos en un contexto que versa sobre la necesidad de subsistencia y presencia política actual, y lasausencias de perspectivas de futuro.

Pareciera que la única constante que tenemos los “evolucionados” es la disyuntiva entre lo políticamente deseable y lo jurídicamente correcto, y las atrocidades masivas tanto al interior como a nivel internacional no escapan a esta situación.

Como ejemplo el conflicto palestino-israelí, que es uno de los más antiguos de la era moderna. El caso de Siria que atraviesa una profunda crisis humanitaria en la que millones de personas se han visto obligadas a escapar de la represión del régimen.

Ni que decir el genocidio en Ruanda, en el que fueron asesinados alrededor de un millón de Tutsis, dejó-y no para menos- una herida en la sociedad ruandesa. El conflicto irresuelto en Chipre donde se conjugan las secuelas históricas que dejaron múltiples conquistas basadas en la geopolítica en el mediterráneo.

O la guerra de conflictos largos en República Democrática del Congo, misma que es una situación internacionalizada con agentes que persiguen fines propios y la herencia colonial europea.

También los planteamientos del otrora Primer Ministro de Inglaterra Boris Johnson que ha declarado  “Que se jodan los negocios” poniendo en riesgo la democracia en el país,debido a su anticuado sistema electoral, mismo que está funcionando mal, y peligrosamente por el euroescepticismo.

Ni que decir de nuestros vecinos guatemaltecos, que siguen marcando una violencia prolongada que se desencadenódespués de medio siglo estrategias genocidas de comunidades arrasadas por parte de las fuerzas armadas y el Estado. A pesar de intentar aplicar una justicia transicional después del Acuerdo de Paz Firme y Duradera de 1996.

Destaca también el caso mexicano, donde el combate militarizado al narcotráfico, las políticas migratorias estadounidenses restrictivas, el éxodo de comunidadesmexicanas a Estados Unidos y el retorno de  migrantes que no  logran la condición de refugiados o inmigrantes legales,favorecen el surgimiento, la transparencia y la perpetuación de la violencia en México.

Situación que como planteamos de forma somera pone en tela de juicio el futuro del orden liberal para pasar a un estado conservador( de izquierdas o derechas), es decir un ambiente cerrado y autárquico donde el control central a través de una mayor cerrazón en aras de preservar la posición y el orden que se construyó durante el siglo pasado,  bajo un esquema que en términos de Popper, es una sociedad cerrada.

Alan S. Blinder Autor de Advice and Dissent: Why AmericaSuffers When Economics and Políticas Collide nos dice:  La dura realidad es que no es fácil convencer con ideas complicadas, la brecha entre las opiniones políticas y las económicas se ha profundizado debido, a lo que el economista Charles L. Schultze, denominó  como el “principio de no ocasionar un daño directo”.

Ya de forma individual me atrevo a exponer que nuestro comportamiento debe venir de la sensibilidad y no de la ideología. La experiencia histórica nos muestra que las matanzas, las injusticias y las guerras provienen de la ideología que ciega a uno a la realidad y lo endurece.  

De tal suerte que requerimos flexionar, a fin  de mejorar nuestra dinámica en estas temerosas jornadas, y así echar al traste lo que se vislumbra como un calamitoso futuro en términos generales.