Rosario Robles Berlanga es la primera funcionaria vinculada a proceso en esta administración, y la noche de este martes 13, guarismo fatídico para muchos, ya duerme en el penal femenil de Santa Martha Acatitla.

La estafa maestra, de la cual se presume que ella es protagonista central, adquirió relieve mundial cuando fue revelada por el portal de noticias Animal Político, en asociación con la organización Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad,  que explicó cómo a través de 128 empresas fantasma, funcionarios del Gobierno Federal desviaron más de 263 millones de dólares (algunos dicen que 400), donde participaron 11 dependencias del Estado, ocho universidades públicas, varias empresas privadas y más de 50 servidores públicos.

El daño al patrimonio público es descomunal. Robles es la menor de los V.I.P. involucrados, porque junto con ella estarían inodados el ex candidato presidencial José Antonio Meade y nada menos que el entonces Presidente de la República, Enrique Peña Nieto.

Sí, que los metan al bote a todos, es el clamor popular, pero además que devuelvan los recursos sustraídos.