Feliz 2016.

En las actuales circunstancias que atraviesa la entidad veracruzana el deseo colectivo de un buen año 2016 es solo un formato, por muy auténtica que sea la esperanza en los hechos queda en fórmula mecánicamente repetida. Es mejor reflexionar acerca de cómo vamos a salir del bache en que ha caído Veracruz, cuya población está inmersa en el debate sucesorio del presente año; valdría la pena sopesar que estamos como estamos porque hemos dejado al libre juego de los políticos nuestro destino colectivo, cuando debemos caminar aparejados vigilando lo que hacen con nuestros recursos, que no conviertan el erario formado por la aportación de todos en patrimonio de unos pocos. Estemos conscientes que, con muy honrosas excepciones, ni la inteligencia ni la cordura militan en política, por eso eligieron ser servidores públicos; pero en el trayecto el camino se torció y de pronto los colocamos en un nicho y los vemos como nuestros salvadores, “exitosos” por la acumulación de riqueza a costa nuestra. Ya es hora que despertemos y merezcamos el honroso título de ciudadanos. 

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