Violencia, temor y muerte

Política
Por Mario Mijares
01 de febrero de 2015

 “Han transcurrido 18 días, 432 horas desde el levantamiento a los cinco jóvenes de Playa Vicente, Veracruz, a manos de elementos de Seguridad Pública del Estado” La Jornada. ¡Levantemos la cabeza para no ser únicamente víctimas de la historia!

1.- Lo mexicanos no sabíamos nada sobre la violencia. Esto lo empezamos a sufrir después de que Felipe Calderón, como comandante supremo de la Fuerzas Armadas sacó al Ejército Mexicano de sus cuarteles, para iniciar la guerra en las zonas rurales. Tal beligerancia, continúa adentro de una gran encrucijada. Sin embargo la “Institución militar” sólo logró perder el brillo que tenía, para finalmente mancharse de sangre y rencor por parte de la población.

El presidente Calderón más enfermo de poder y alcohol, a la mitad de su mandato conformó nuevas unidades militares de mercenarios. Las cuales fueron amparadas con el nombre de la Armada de México, estos marinos de tierra (lodo) han llevado acciones cada vez más feroces, y está comprobado que a partir de su surgimiento, los habitantes de este país, estamos al tanto de lo que es la muerte cotidiana de justos e injustos en medio de una gran catástrofe.  

Desde que los marinos patrullan las calles, los mexicanos vivimos con una sensación de vacío, de muerte, saqueo y miedo. Si das un paso fuera de lugar, si miras a donde no debes, si vas en tu carro, si te acompaña tu familia. Estamos al final del precipicio en donde se tritura y desaparecen seres humanos. Los corazones de los mexicanos laten de temor, el cual no logramos detener, ya que todos los días matan a jóvenes, mujeres y adultos. Las noches tranquilas en las ciudades, pasaron a ser tan sólo fuego rojo.

En cada paso hay una emboscada, hecho que recordamos todo el tiempo, y si no es así, los medios nos lo hacen repetir, me refiero a las constantes masacres en Veracruz, Guerrero, Tamaulipas, Michoacán así como en todo el país. Las fotografías de fosas comunes, los marinos y policías embozados al igual que criminales, todos ellos, son embarcados para vanagloriarse de las capturas de los supuestos criminales. El país desde entonces, ha sido tomado por asalto por las fuerzas armadas y policías, en dónde la voluntad del “mando único de un solo hombre” llamado presidente es quien  mueve esa cortina del miedo.

2.- El esquema del mando único en la que los marinos y federales se confunden entre sí, se deslizan ágiles en la oscuridad como los escorpiones, los cuales atemorizan al pueblo mexicano, más no a los criminales. Ambos están dentro del mismo laberinto, en donde el aliento fétido de miles de cadáveres es encontrado por todas partes, muchos de ellos, con la garganta rebanada, torturados, crucificados como si fueran muñecos. Pero el infortunio nos dice que todos ellos son jóvenes. En el habiente hay hedor de cuerpos incinerados, nos vamos a la cama con ese olor que está impregnado en todas las regiones de ésta dolida nación.

El delito de ser jóvenes pensantes, es que los queman. Se nos informa que en Guerrero y Veracruz, los cuerpos ardieron, que hubo miles de ejecuciones sumarias, pareciera que ya no hay supervivientes, ¿Que nos digan qué está pasando? Por ello, el odio y el temor en México ha regresado, únicamente se había dado antes y después del levantamiento armado de 1913. ¿Quiénes son los asesinos? Es el grito desgarrador de los familiares de todos esos 200 mil muertos, más que en la guerra de Medio Oriente.

3.- La misma descomposición del Estado Mexicano, no ha llevado a la violencia, la cual está ahí a todas horas: violencia intrafamiliar, violencia física, violencia psicológica, violencia verbal y social. La ciudadanía privada de sí misma, a la cual la han puesto en el muro de las ejecuciones, y en la que muchos llegan a confesar un homicidio que jamás cometió. Cada vez que abren una fosa, la pregunta forzada es; ¿Quiénes mataron y nos siguen matando?

4.- Respecto a los cuerpos policiacos, fue Jorge Carpizo quien siendo Procurador, al querer romper la cloaca, pero sin saber que había ahí adentro, despidió aproximadamente a mil cien, agentes federales. Y desde esa fecha iniciaron los conocidos “secuestros exprés”, el grave problema es que en los tres niveles de gobierno, todavía continúan capacitando o ¿profesionalizando? a un buen número de policías, para después sin ninguna consideración despedirlos. Sin duda, es una reverenda simulación los exámenes que les aplican y, es que el gran negocio actual en el país, son precisamente los “adiestramientos y las certificadoras”. Todas están amañadas con los gobiernos e incluso con las empresas privadas.

Conclusión: la causa primera de la violencia en México es la incapacidad de los responsables para gobernar.

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