Xalapa, la ciudad del caos – Parte I

EXPRESIÓN CIUDADANA
Por Carlos Arturo Luna Escudero
04 de febrero de 2016

Diagnosticar la vida urbana de una ciudad como Xalapa no es un asunto menor. Por su complejidad ha implicado largas lecturas sobre la planificación y el desarrollo urbano, prolongadas conversaciones sobre el tema con los expertos en la materia, además del conocimiento puntual de los problemas de la ciudad, sus características y la revisión acuciosa de los planteamientos que han hecho, durante las últimas décadas, excelentes urbanistas veracruzanos para resolver los problemas.

Por eso, a partir de esta primera entrega, iremos analizando en artículos quincenales cada uno de los conceptos que en conjunto se traducen en calidad de vida para los habitantes. El propósito de este trabajo es describir primeramente a grandes rasgos el desarrollo de nuestra capital, pasando por diagnosticar su problemática actual y, finalmente, hacer propuestas que desde nuestra perspectiva pueden ayudar a recuperar la ciudad. A pesar de todo, Xalapa tiene el potencial para pasar de ser una ciudad del caos, a una ciudad posible, a una urbe sustentable.

Empezaremos esta exposición diciendo que el medio urbano se ha definido por la concentración de los medios de producción, de la población, de los recursos financieros, administrativos, políticos y de servicios. Por eso, el espacio más grande para la sobrevivencia del hombre es la ciudad, un entorno creado para la satisfacción de sus necesidades.

Las ciudades son el mayor ambiente transformado que existe. En ellas se produce el mayor consumo de recursos naturales y se genera gran parte de los residuos contaminantes

En este contexto, la ciudad de Xalapa sufre contradicciones agudas en su desarrollo urbano, producto de sus características topográficas y de los cambios constantes en los criterios de crecimiento natural de una ciudad que se desarrolló, a lo largo de su historia, sin un concepto ordenado y planeado correctamente, que tuviera un objetivo claro para el futuro y que pudiera ordenar su territorio cuantificando y analizando sus recursos de suelo, sus reservas, y planteando un crecimiento sostenido que considerara su crecimiento demográfico y la concentración económica.

A lo largo de la historia de nuestra capital se han ido acumulando hechos que se han reflejado en sus construcciones y en la forma de convivir de sus habitantes.

Se han sufrido todos los olvidos y rezagos de la falta de planificación, de la ignorancia de las normas y planes de crecimiento, pero sobre todo, por la corrupción para realizar la obra pública y el desarrollo urbano, fenómeno que se ha enfatizado durante los últimos años.

Como es del dominio público, la fundación original de Xalapa se estima que fue en 1313, a cargo de grupos de habla totonaca, siendo los toltecas quienes le dieron  el nombre de Xalla-a-pan a la población, que significa “agua en el arenal” o “manantial en la arena”, ya que en uno de sus 4 barrios originales brotaba abundante agua de entre las pendientes arenosas.

A partir de la llegada de los españoles, la ciudad se construyó con características de la época medieval, con trazos de plato roto, como dijera el Arquitecto Le Corbusier. Es una “ciudad construida al camino de los asnos”, esto es, con una disposición no reticular. Por ello tiene muchos asentamientos irregulares cuyo principal rasgo es un crecimiento en forma desordenada, que ocasiona dificultades en la construcción de vías de comunicación que permitan una circulación fluida.

No se han adoptado las medidas para un crecimiento ordenado y planificado a lo largo de la historia citadina, ignorándose planes y propuestas realizados por urbanistas de antes y de ahora. Por eso su crecimiento se gestó en gran medida al norte, hasta que en el gobierno de Miguel Alemán se plasmó en el Plan de Desarrollo Urbano, con la creación de centros comerciales, el crecimiento de la ciudad hacia el sur.

Es por ello que, a partir de esas fechas, se ha disparado su crecimiento demográfico y se ha modificado rápidamente la estructura económica del municipio. Estos hechos han ido cambiando la vocación de la ciudad y, por ende, sus necesidades y calidad de vida.

Hoy, la nuestra es una ciudad con una mancha urbana muy extensa, lo que ocasiona recorridos de mayores distancias. El transporte público caro y de pésima calidad ha implicado la necesidad de aumentar el uso vehicular particular, lo que a su vez ha modificado el flujo del mismo, lo cual aunado a la falta de construcción de avenidas capaces de conectar la ciudad de un extremo a otro, han convertido a la movilidad dentro de la capital en una verdadera pesadilla.

Con una población, que según estimaciones, ronda los 600 mil habitantes en la ciudad y un millón de habitantes en su zona metropolitana, la mayoría de sus recursos naturales y su zona rural se han ido agotando al ritmo explosivo del crecimiento poblacional.

Los problemas de Xalapa ya son regionales y afectan a más de 5 municipios que se ubican alrededor de la capital veracruzana, donde se padecen problemas de alta densidad y falta de satisfactores tan elementales como la vivienda y el empleo.

La ciudad de Xalapa enfrenta los muchos conflictos que son comunes a las ciudades medias, además de rezagos elementales como la dotación de infraestructura suficiente para todos sus habitantes.

Agua potable

El primero de estos problemas tiene que ver con el abasto de agua, que no es suficiente para toda la población. El consumo de la misma es desigual y, en algunos casos, desproporcionado, dado que hay zonas residenciales donde el desperdicio es característico, mientras en algunas colonias de la periferia se ha vuelto endémica la escasez.

La dotación de agua potable no es suficiente para toda la población, pues aparte de la falta de miles de tomas hídricas, el líquido se desperdicia hasta en un 45% por fugas en los sistemas de distribución, ya que las tuberías tienen muchos años de uso.

Es importante resaltar que cerca del 85% del abastecimiento del agua proviene del Río Huitzilapan, que se ubica en la comunidad poblana de Quimixtlán, cuyas autoridades han amenazado en numerosas ocasiones indebidamente con cerrar las tomas, medida con la que presionan para recibir obra pública en su municipio, financiada con presupuesto xalapeño, a cambio del usufructo del acuífero.

Limpia pública

En materia de manejo de residuos sólidos, la ciudad presenta un rezago evidente. No existe una cultura de la separación de los desechos, mucho menos se tiene una conciencia clara del concepto de reciclaje para aprovechar los recursos que representan el cartón, el papel, el aluminio, el vidrio y demás materiales susceptibles de reaprovechar, cuya explotación se encuentra en manos de los sindicatos de trabajadores del área.

Existe también una total desorganización en la recolección de la basura, con horarios y rutas al gusto de los empleados, donde es responsable de la dependencia el líder sindical de los mismos. Falta de capacitación, suministros para mantenimiento de los vehículos recolectores, entre otros factores, hacen del servicio de limpia pública un sistema ineficaz y sin cobertura total en la ciudad.

Alumbrado

De los indicadores establecidos para calificar el desarrollo urbano de ciudades como la nuestra, destaca el alumbrado público, que en Xalapa se encuentra con claras deficiencias, ya en la actualidad muchas redes de distribución son obsoletas por los años de servicio y la falta de renovación de líneas, tras varias décadas de haber cumplido su vida útil, amén de que en materia de alumbrado público es característica también la falta de cobertura en más del 15% del municipio.

Más deficiencias

Otros de los rubros que se consideran imprescindibles para un desarrollo urbano sustentable son la seguridad pública, la movilidad urbana, el uso racional y planificado del suelo, la infraestructura urbana, la educación y el medio ambiente. Todos ellos están relacionados entre sí y en conjunto significan la calidad de vida de los habitantes de una ciudad.

En resumen, Xalapa ha crecido sin planificación urbana, con corrupción y sin orden, por ello, el crecimiento exponencial de su mancha urbana ha provocado hacinamiento, escasez de vivienda, congestionamiento del tránsito de personas y carga, pérdida de tiempo en los traslados, inseguridad y carencia de servicios públicos que, entre otros elementos, hacen actualmente de la capital veracruzana, una ciudad del caos.

Continuará…

Deja una respuesta

Botón volver arriba
Cerrar
Cerrar